Espectaculos Jueves, 14 de junio de 2018

En El pánico nadie es lo que quiere ser

Con la dirección de Víctor Arrojo, esta historia habla de lo trascendental, lo cotidiano y roza el terror.

El pánico participó en la Fiesta del teatro de Mendoza y del Festival Andino Internacional de Teatro como obra invitada, realizó giras por los departamentos y provincias. En cada una de estas ocasiones logró muy buenas críticas.

Más de 20 artistas de tres generaciones diferentes suben a escena este viernes, desde las 21.30, en el espacio cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén).

El pánico es según su autor: "Un relato policial que cuenta una historia secreta (el horror al reencuentro entre vivos y muertos) mientras aparenta contar otra a viva voz (la búsqueda de una llave)".

La sinopsis cuenta que con su repentina muerte, Emilio se lleva un secreto a la tumba: el escondite de la llave que abre la caja de seguridad de la familia. Su mujer e hijastros estarán dispuestos a atravesar toda clase de peripecias para encontrarla y acceder a sus ahorros. La búsqueda implicará viajar al mundo de los muertos. El viaje hacia la errática llave incluye todo tipo de medidas desesperadas: legales, psicoterapéuticas, paranormales, religiosas. La mezcla es fatal y sobre todo esto habló con Diario UNO su director, Víctor Arrojo.

-¿Por qué surge en Cajamarca la idea de hacer este texto?

-El pánico de Rafael Spregelburd era una obra que estaba en carpeta desde hacía mucho tiempo. Nunca había dirigido una obra de él y creo que siempre es un desafío, una tentación a la teatralidad, a replantearse muchos esquemas y experimentar. Spregelburd es dramaturgo y director a quien por destreza, capacidad y obra le cabe el justo uso de la palabra genio que no para de producir, además de ser completo y complejo. El pánico forma parte de la Hepatología de Hieronymus a partir de un cuadro de Hieronymus van Aecken (alias El Bosco) titulado Tablero de los Siete Pecados Capitales y de las Cuatro Postrimerías (o Tabla de los Siete Pecados). El texto obtuvo el Premio Teatro del Mundo y Premio Konex en Letras.

-¿A qué pánico se refiere la obra?

-Es el pánico social, cotidiano, este temor que siempre tenemos los seres humanos de qué va a pasar. Es la sensación que algo va a ocurrir, pero no podemos saber qué ni cómo. Y allí nos pusimos a estudiar. Pero a la vez no deja de haber humor en medio de tanto pánico.

-¿Cómo es la puesta y qué propone al espectador?

-La puesta en escena es precisa, despojada y sin pretensiones, apoyada en un diseño lumínico no tradicional y en un dispositivo escénico de estilo constructivista que permite la creación de los múltiples espacios que recorre el relato. La obra propone al espectador un estado de alerta constante donde el menor detalle debe ser atendido para acompañar la acción. La puesta tuvo nuestra visión, nuestra dramaturgia, siempre con respeto. Al texto lo adoptamos y refleja más el proceso.

-¿Hay alguna característica de la obra que llame más la atención del espectador?

-Una de ellas es que no hay un personaje principal. Va rompiendo con lo más clásico, ya que desaparece el concepto de personaje protagonista. Es una mezcla perfecta de personajes, situaciones simultáneas y con un peso dramático. Hay un emergente que evidentemente es la familia disfuncional, que es la que une las historias y todo se va cruzando.

-¿Dónde se pone divertida la obra con semejante tema?

-La obra tiene un ritmo y una densidad de narración increíble. Siempre hay narración, peripecia, hay dos historias que se van contando y personajes muy ricos. En este caso lo ficcional es el mito que está presente y además está la historia territorial que se van cruzando entre sí. Allí es donde aparece el humor para contarlas.

-¿Qué tiene de especial la iluminación?

-Es fundamental en la obra porque nos fuimos despegando del realismo. No van a ver la cárcel ni muchas otras cosas. Todo eso se ha construido desde un dispositivo escénico. El realismo en escena no me resulta tan atractivo. Creo que el dispositivo escénico gana sumado a la actuación. Hay mucho trabajo de luz y sombra que llevará a ese mundo de muertos que relata la obra.

-¿Cómo fue elegido el elenco?

-Es un grupo de base del Cajamarca, pero, para esta puesta, hemos reforzado con otros actores. Quiero destacar el cruce de diferentes generaciones de artistas. Eso te permite analizar desde diferentes miradas. Sin dudas ha sido un gran trabajo de cada uno de ellos, no cabe ninguna duda.

Cuándo: viernes, a las 21.30

Dónde: Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén)

Entradas: $150 y $120 (estudiantes y jubilados)