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1917, "mucho más que una película de guerra bien realizada": las razones para verla en el cine

De 1917, la película del director británico Sam Mendes (que aspira a 10 estatuillas en la próxima ceremonia de los premios Oscar que se celebrará este domingo) se ha dicho, sobre todo que es un prodigio técnico, por haberse rodado en un largo plano secuencia, recurso que grandes maestros del cine, desde Orson Welles hasta Alfred Hitchcock, han empleado para quedar en la historia del séptimo arte.

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Pero 1917 es mucho más que un alarde de buena técnica o una película "de guerra" bien realizada. Es un filme que demuestra que detrás de todo hay una historia que contar y un director que no ha dejado nada al azar para narrarla de la mejor manera posible.

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Blake (Dean Charles Chapman, quien fuera Tommen Baratheon en la serie Juego de Tronos) es enviado junto a su compañero Schofield (George MacKay) a cruzar las líneas enemigas de los alemanes para entregar un mensaje a una brigada que está apostada en las fronteras del territorio hostil. El mensaje es claro: no deben atacar en la mañana siguiente, porque se trata de una emboscada cuidadosamente elaborada por el enemigo. Más allá del cumplimiento del deber, Blake tiene una motivación personal para lograr este objetivo: entre los 1.600 soldados que podrían ser emboscados y llevados a una muerte segura, está su hermano.

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Es en ese viaje de estos dos soldados donde el recurso del plano secuencia (que no es uno solo, por cierto y que implica rodar un tiempo bastante extenso sin recurrir a cortes) adquiere un valor narrativo esencial: logra que "acompañemos" a estos hombres en su travesía de miedo, valor, angustia y muerte, por campos minados, donde la amenaza del enemigo es omnipresente. La cámara los sigue desde atrás o se les adelanta, los rodea, los persigue y nos muestra el horror de lo que ellos ven, ante lo cual la humanidad de sus historias hace que no sólo estemos hablando de una cinta bélica, sino de plasmar las más primitivas emociones que surgen ante la posibilidad de que la vida termine de un segundo a otro.

La fotografía de Roger Deakins (estrecho colaborador en la filmografía de los hermanos Coen) es otro pilar de la película, porque en un plano secuencia la iluminación se vuelve mucho más ardua, porque hay que coordinarla junto al trabajo de actores, sonidistas, camarógrafos, en una gran coreografía y en este caso, son muchos los escenarios naturales que abarcan una sola escena, complejizando al extremo la tarea.

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El sonido completa la sensación de "inmersión" en este viaje, por eso lo mejor es poder verla en el cine, para que cada uno de los elementos que Mendes ha tenido en cuenta no se pierdan por una reproducción que no esté a la altura de lo que él diseñó.

A los dos actores principales se suman ilustres "secundarios" como Colin Firth y Benedict Cumberbatch y una banda sonora -responsabilidad de Thomas Newman-, que completan este notable filme que tiene todas las chances de llevarse el Oscar a la Mejor película este domingo, sobre todo luego de ganar en esta categoría en los Globos de Oro y en las premiaciones de los sindicatos de Productores y Directores, indicadores de las preferencias de Hollywood.

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El trailer oficial de 1917, subtitulado al español

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