Editorial Viernes, 12 de octubre de 2018

Los riesgos de la prueba y error

Corregir una decisión mal tomada está bien, pero si las disposiciones erradas se repiten es preocupante.

No faltó programa político, de radio o televisión ni analista de diarios o sitios de internet que se ocuparan de los numerosos recules, o marcha atrás, que ha dado el gobierno de Mauricio Macri.

El último fue el miércoles cuando prácticamente obligado por la ola de críticas y enojos tanto de la dirigencia opositora, como de la ciudadanía en general, el Poder Ejecutivo desistió de aplicar un aumento extraordinario a los usuarios de gas para que las empresas distribuidoras sean compensadas por las pérdidas sufridas por la devaluación del peso frente al dólar. No son pocos los siguen quejándose por esta compensación que no es simpática pues sólo favorece a un sector, pero esa es otra discusión, ajena a esta reflexión sobre las decisiones que luego deben ser revertidas.

Es que el desistimiento de aplicar el aumento extra en la tarifa del gas, no es el primero en estos casi tres años de gestión.

El mismo martes el oficialismo aceptó remover dos artículos del proyecto de Presupuesto 2019: el de eliminar exenciones en el Impuesto a las Ganancias y el de reducir el plus patagónico por zona desfavorable que cobran jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones en esa zona del país.

Es decir: hubo tres marcha atrás en un solo día. Antes se produjeron muchos más.

En 2016 otro aumentazo de tarifas, como el del gas ahora, debió ser recalculado en este caso por orden de la Corte Suprema.

A poco de asumir, Macri designó por decreto a dos nuevos miembros del máximo tribunal de Justicia pero ante los cuestionamientos generalizados volvió sobre sus pasos y envió los pliegos al Senado -como manda la Constitución- y recibió la aprobación precisamente para los mismos dos que había nombrado.

La baja sin aviso de 70.000 pensiones por discapacidad, la reducción de la deuda que la empresa del padre del Presidente mantenía con el Estado, el gravamen especial al vino, el traspaso a las provincias de la tarifa social eléctrica y la idea de hacer movible el feriado del Día de la Memoria (24 de marzo) son algunos de los temas en los que el Gobierno avanzó y luego retrocedió.

Es indiscutiblemente saludable que una decisión mal tomada sea revertida. El problemas es cuando el error se repite. Es entonces cuando aparecen las críticas y, lo que es peor, la desconfianza.