Editorial Miércoles, 3 de octubre de 2018

La selva legislativa

Carrió se aprestaba a asumir como jefa de la comisión de seguimiento de los fiscales, pero no pudo.

Mientras en el Senado de la Nación sigue frenada la designación de Inés Weinberg de Roca, candidata de Mauricio Macri a procuradora nacional (es decir a jefa de los fiscales), la siempre polémica Elisa Carrió ha sido nombrada como titular de una comisión legislativa que suele tener alto impacto en la Justicia.

Se trata de la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control del Ministerio Público Fiscal, a la que la líder de la Coalición Cívica buscará "darle alto perfil". En el entorno de Carrió comentaban que "va a controlar a los fiscales que encubren a los corruptos y a proteger a los que presionan y amenazan".

Dicha comisión debía empezar a trabajar ayer pero la oposición peronista no dio quórum para constituirla oficialmente.

Afectada, Carrió dijo en una conferencia de prensa en el Congreso que lo ocurrido (la falta de quórum) era "una niñada, una cosa estudiantil".

Además, con ese tono teatral a la que ella es tan afecta, aseveró: "tengo el poder y la autoridad suficiente para ser fiscal de la Nación sin necesidad de ocupar un cargo".

Esta comisión está creada por la Ley Orgánica del Ministerio Público para controlar la actuación del procurador y de los fiscales así como también para protegerlos si su libertad para investigar se viese amenazada. Hasta ahora, estaba en manos de la jefa del bloque del Frente Renovador, Graciela Camaño.

Lilita toreó: "Muchos que han sido designados presidentes de comisiones podrían estar presos y sin embargo las otras fuerzas políticas los han designado".

¿Qué pasará ahora? Por lo pronto la reunión se volvió a convocar para el martes que viene, día en que el oficialismo insistirá con que Carrió sea quien presida la comisión.

Como para tirar una señal de concordia, Lilita agregó que "Queremos que haya fiscales con instrumentos de investigación para la disposición de la acción penal, que haya fiscales independientes que puedan acusar a todos cualquiera sea el partido que pertenezca, incluido Cambiemos".

Como se ve, un nuevo capítulo de la selva legislativa en la que se mueven intereses y rencores personales, muy por encima de lo que necesitan los contribuyentes argentinos.