Muy por encima de las terrazas del río Amarillo, en la provincia de Gansu, en el noroeste de China, las ramas de perales centenarios se entrelazan sobre elevadas estructuras de madera y forman un denso techo verde sobre la cuenca. Estas estructuras, ubicadas en el condado de Gaolan, se conocen localmente como gaojia yunpeng, o “dosel de nubes sobre estructuras elevadas”, y crean la ilusión de un huerto suspendido en el cielo.
Perales de más de 300 años aún florecen en Gansu
Tradición y tecnología se unen para preservar el “huerto en el cielo”
Una mirada más detenida a uno de estos enormes troncos retorcidos revela algo más que corteza antigua. Adherido a la madera hay un código QR resistente a las condiciones climáticas.
Al escanearlo con un teléfono inteligente, se accede a un archivo digital completo que indica la edad del árbol, su estado de salud, la variedad a la que pertenece y el nombre de la familia local responsable de su cuidado. El árbol forma parte de un amplio sistema de gestión denominado “un árbol, un archivo”, implementado por el Centro de Protección del Antiguo Huerto de Perales de Shichuan, que conecta las tradiciones agrícolas de la dinastía Ming (1368-1644) con modernos sistemas de registro y seguimiento de datos.
Esta combinación de una historia milenaria y un ecosistema vivo le valió al sitio su reconocimiento oficial como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en 2025. El reconocimiento se suma a una lista de distinciones que incluye un récord Guinness como el “primer antiguo huerto de perales del mundo”.
La historia de Shichuan comenzó hace casi cinco siglos, durante la dinastía Ming, cuando los agricultores reconocieron por primera vez el particular microclima de esta cuenca de Gansu.
“Shichuan está ubicado en una cuenca con suelos profundos y fértiles, grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche y un largo período libre de heladas”, explicó Li Xiaoli, integrante del Centro de Protección del Antiguo Huerto de Perales. “Estas condiciones naturales son ideales para el cultivo de peras”.
A lo largo de generaciones, los agricultores locales desarrollaron un sistema de cultivo adaptado a la geografía particular de la zona. En lugar de modificar el entorno, aprendieron a aprovechar los recursos hídricos del río Amarillo y el terreno de la meseta de Loess.
Plantaron perales de raíces profundas en las terrazas superiores para estabilizar las laderas, evitar la erosión del suelo y conservar el agua, mientras cultivaban otros productos en los niveles inferiores.
Para aprovechar al máximo el espacio y la luz solar en este entorno semiárido, los agricultores desarrollaron el sistema de dosel elevado. Sostenidas por estructuras de madera, las ramas de los árboles maduros se extienden a gran altura sobre el suelo, lo que mejora la circulación del aire, reduce el riesgo de enfermedades y deja espacio debajo para el ganado, las hortalizas y las hierbas medicinales.
Actualmente, el sitio alberga 9.423 perales de más de un siglo de antigüedad, incluidos más de 2.600 de más de 300 años.
Los antiguos perales se encuentran junto a las viviendas e incluso dentro de ellas, bordean los caminos de las aldeas y se extienden por los patios familiares. Durante generaciones, los habitantes vivieron entre los árboles, creando un paisaje en el que la agricultura, la ecología y la vida comunitaria están profundamente entrelazadas.
Según las autoridades locales, la temporada anual de floración de los perales atrae a más de 900.000 visitantes y genera ingresos turísticos superiores a 90 millones de yuanes (u$s 13,4 millones).
Para la FAO, esta integración de la conservación ecológica, la agricultura tradicional y los medios de vida rurales constituye una de las principales fortalezas del huerto.
“El sistema, resistente a las sequías y las inundaciones, mantiene la agrobiodiversidad, la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales, y refleja la armonía entre la tradición y la ecología”, señaló la organización.
Por MA JINGNA y HU YUMENG.
En pocas palabras
- Huerto milenario: perales de más de 300 años en China se combinan con tecnología moderna.
- Gestión digital: códigos QR en los árboles proveen información sobre su edad, salud y cuidado.
- Reconocimiento mundial: el sitio es Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial por la FAO y récord Guinness.

