Historias de vida

Planificó su suicidio durante seis meses, sobrevivió a una explosión y vivió para contarlo

Nicolás Ferranti tuvo dos intentos de suicidio. Una de las consecuencias fue quedar con el 65% de su cuerpo quemado. Su experiencia quedó plasmada en un libro

Pasaron diez años y las experiencias vividas lo llevaron a no encontrar un sentido a la vida. Sus pensamientos no eran fruto de una intensa depresión, sino de una sensación de desazón permanente. la pregunta de "para qué estamos acá" nunca encontraba respuesta.

Entonces, se tomó seis meses para ordenar su muerte. Ordenar en el sentido de dejar todo acomodado: libros, papeles, objetos para sus seres queridos. Básicamente, su legado. Los acomodó en cajas, todas con sus nombres para no generar confusiones.

Se tomó el trabajo de buscar una casa de sepelios y pagar el servicio. No quería que su muerte generara más pesares que los que inevitablemente tenían que atravesar sus seres más cercanos por su decisión.

El 26 de agosto de 2022, abrió el gas del departamento que alquilaba y se acostó. Pensaba que no iba a levantarse nunca más, pero se levantó y los movimientos que dio provocaron que el departamento explotara.

Nicolás fue rescatado, internado en terapia intensiva con el 65% de su cuerpo quemado, vivió para escribir un libro y contar su historia.

Nicolás presentó su libro el 5 de octubre pasado.

La historia detrás de Seis meses para no morir

El libro de Nicolás se publicó hace pocos días y fue presentado en la Feria del Libro. Allí, el autor firmó ejemplares, se dedicó a explicar un poco de qué iba su obra. Pero para entenderla, hay que acompañarlo en ese viaje que puede calificarse de muchas maneras, sorprendente es una de esas palabras.

Él no pretende que su libro sea un "canto a la vida", porque la vida, a veces no lo es. Pero sí demostrar que hay que construir ese sentido que a veces no se logra encontrar naturalmente.

En Seis meses para no morir, publicado por Estornino Ediciones en 2026, Nicolás reconstruye aquel episodio y las circunstancias que lo llevaron hasta ese punto. En el libro también aborda una infancia atravesada por la violencia intrafamiliar y el aislamiento emocional, experiencias que, según el resumen de la obra, lo llevaron a aprender a callar lo que le pasaba.

Sin embargo, sobrevivir a aquel primer intento no significó que hubiera encontrado una manera de vivir con su sufrimiento. Nueve años después, en agosto de 2022, volvió a planificar su muerte. Esta vez tenía 32 años y, a diferencia de lo ocurrido en 2013, había organizado durante seis meses cada detalle.

“Me imaginaba también el dolor de mi familia al momento de entrar a la habitación, recoger mis cosas. Intenté borrarle todo ese dolor a la gente que quiero”, contó Nicolás durante la entrevista con Diario UNO.

"Al final todos estamos solos, vamos a morir, no tiene mucho sentido mi tránsito por acá", esos eran los pensamientos que lo acompañaban entonces.

La explosión que cambió el rumbo de su historia

El segundo intento de suicidio, y el más premeditado, ocurrió en el 2022. intentó quitarse la vida intoxicándose con gas natural en el departamento que alquilaba. Había organizado sus pertenencias en cajas identificadas para sus seres queridos e incluso había pagado por adelantado su sepelio. Sin embargo, el desenlace no fue el que había previsto.

Después de permanecer varias horas respirando gas, se levantó para cerrar la llave y ventilar el ambiente. En ese momento se produjo una explosión que le provocó quemaduras graves en el 65% del cuerpo. Sobrevivió, pero comenzó una etapa de internaciones, tratamientos y rehabilitación que transformó su vida cotidiana.

Después de un mes en terapia intensiva, comenzó su recuperación.

Durante la recuperación tuvo fiebre persistente y atravesó momentos de conciencia alterada que todavía recuerda como experiencias extrañas. En medio de ese proceso, algo empezó a cambiar en su manera de mirar la vida.

Me di cuenta de que en esta vida me tocaron un montón de cosas dolorosas, como en una lotería. No sé si hay otras vidas, no sé qué pasa, pero me quiero quedar acá, quiero disfrutar de esto Me di cuenta de que en esta vida me tocaron un montón de cosas dolorosas, como en una lotería. No sé si hay otras vidas, no sé qué pasa, pero me quiero quedar acá, quiero disfrutar de esto

La decisión de seguir viviendo no significó que el proceso fuera sencillo. Nicolás tuvo que recuperar fuerza muscular, volver a caminar y aprender a realizar por sí mismo actividades cotidianas que antes no le representaban ninguna dificultad.

Fue como un logro ir al baño solo, poder comer solo Fue como un logro ir al baño solo, poder comer solo

Durante un año y medio evitó exponerse al sol, utilizó prendas de compresión y tuvo que llevar una rutina de cuidados. La recuperación física se extendió durante aproximadamente dos años y estuvo acompañada por otras dificultades. Una de las más complejas fue afrontar las consecuencias económicas de los daños ocasionados por la explosión en el departamento que alquilaba.

En el libro, ese episodio aparece como un punto de inflexión. Después de haber planificado su muerte durante seis meses, Nicolás se encontró frente a una recuperación que exigía detenerse en cada situación que iba a emprender. Lo que significaba ponerle tiempo y paciencia a todo. Aprender a esperarse, algo que también le sirvió para reflexionar.

La experiencia no borró automáticamente lo vivido, pero abrió la posibilidad de construir una relación diferente con su propia existencia.

El afecto de los demás, la piedra fundamental para reconstruir su vida

Nicolás reconoció que el acompañamiento de su entorno fue importante para atravesar esa etapa. Su familia, sus hermanas y un grupo de amigos que conserva desde hace dos décadas estuvieron presentes durante el proceso.

Al mirar hacia atrás, también identifica una contradicción que lo acompañó durante sus momentos más difíciles. Aunque sentía que no tenía motivos personales para seguir viviendo, pensar en el sufrimiento que su muerte provocaría en las personas que quería era una de las pocas cosas que todavía le generaban dolor.

Pensar en las personas que me quieren y que quiero es lo único que me causaba un dolor Pensar en las personas que me quieren y que quiero es lo único que me causaba un dolor

Después de la segunda internación continuó con atención psicológica. Con el tiempo dejó de asistir, aunque eso no significa que la recuperación haya sido producto de una única intervención.

La verdad es que no existe una fórmula que funcione de la misma manera para todas las personas. En su caso, el proceso estuvo atravesado por el tratamiento, el esfuerzo físico y contención afectiva.

La recuperación se extendió al menos por dos años, tuvo que usar ropa de compresión y no exponerse al sol por mucho tiempo.

En la entrevista, Nicolás también habló de la importancia de reconocer que el sufrimiento no te convierte en una "excepción". Esa idea aparece entre los ejes centrales de Seis meses para no morir: comprender que otras personas han pasado por experiencias similares y que, incluso cuando resulta difícil imaginarlo, las circunstancias pueden cambiar.

“Hay un montón de personas y situaciones que nos mantienen atados a la vida. Y también eso, al final, todo pasa”, reflexionó.

No plantea que la vida sea necesariamente hermosa ni que el dolor desaparezca por voluntad propia. Su mirada apunta a otra cosa, a la posibilidad de atravesar la desesperanza sin asumir que esa etapa define todo lo que queda por delante.

Es como aguantar abajo del agua y, cuando podés salir, volver a respirar Es como aguantar abajo del agua y, cuando podés salir, volver a respirar

Hoy Nicolás no siente miedo de volver a encontrarse en una situación semejante.

Un libro que empezó ordenando recuerdos

La escritura apareció en un momento en el que Nicolás ya había comenzado a reconstruir su vida. A principios de 2026 participó en una actividad de una fundación vinculada con el desarrollo profesional que le propuso escribir una autobiografía. Para entonces, llevaba tiempo ordenando mentalmente los acontecimientos que habían marcado su historia.

Cuando finalmente se sentó a escribir, el trabajo avanzó con una rapidez inesperada.

El primer día estuve ocho horas escribiendo El primer día estuve ocho horas escribiendo

Tenía mucho para decir y había pasado tiempo organizando los recuerdos, las fechas y las experiencias que quería contar.

El manuscrito, que fluyó como si siempre hubiese estaba esperando ser contado, tomó forma en febrero de este año y en marzo estaba terminado. Después se lo mostró a sus hermanas y a algunos amigos, cuyas reacciones lo animaron a avanzar con la publicación. A través de un contacto familiar llegó al editor Javier Cusimano y el proyecto empezó a convertirse en un libro.

La lectura también ocupa un lugar importante en su vida. Nicolás trabaja como recepcionista en hoteles desde 2015 y se define como lector. Entre sus preferencias aparecen las novelas policiales y los relatos que le permiten imaginar otras realidades.

La lectura es un apoyo, como algo que te da posibilidad de otras realidades, aparte de la tuya. Es un refugio La lectura es un apoyo, como algo que te da posibilidad de otras realidades, aparte de la tuya. Es un refugio

En Seis meses para no morir, la autobiografía no se limita a reconstruir los dos intentos de suicidio. También recorre los años en los que buscó respuestas lejos de su entorno, sus viajes por Chile, Bolivia y Perú y el tiempo que pasó detenido en Ecuador, después de ser acusado de narcotráfico por la posesión de marihuana. El libro cuenta que finalmente fue declarado inocente y que, tras recuperar la libertad, atravesó nuevas dificultades que profundizaron su sensación de desarraigo.

Ese recorrido permite entender que la historia de Nicolás no se reduce a dos episodios extremos. Entre uno y otro hubo años de búsqueda, desplazamientos y experiencias que fueron dando forma a su manera de entender el mundo.

Un libro para quienes sienten que no hay salida

Actualmente Nicolás ha vuelto a trabajar como recepcionista de hotel. Algo que hace apenas cuatro años era impensado.

Nicolás espera que su experiencia pueda servirles a otras personas que atraviesan momentos de sufrimiento. No se presenta como alguien que tenga todas las respuestas ni pretende ofrecer una fórmula para superar la depresión o las ideas suicidas. Lo que busca es compartir su recorrido y transmitir que nadie está obligado a atravesar esos momentos en soledad.

Cuando nos puede atravesar eso, sepamos que no somos la primera persona a la que le pasa, no somos los únicos Cuando nos puede atravesar eso, sepamos que no somos la primera persona a la que le pasa, no somos los únicos

Después de la explosión, Nicolás volvió a trabajar, retomó sus actividades y encontró en la escritura una forma de organizar su historia. Hoy también está dispuesto a involucrarse en iniciativas que puedan ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares.

Seis meses para no morir nació de una consigna de escritura autobiográfica, pero terminó convirtiéndose en un proyecto que va más allá de la experiencia individual de su autor. En sus páginas, Nicolás reconstruye los momentos en los que creyó que no había una salida y el camino posterior, marcado por la rehabilitación, el afecto y la búsqueda de una perspectiva diferente. Quienes quieran conseguir el libro pueden contactarse con @estorninoediciones o por mail a estorninoediciones@gmail.com

Para Nicolás, haber sobrevivido no se trata solamente de seguir respirando. También implica aprender a quedarse, construir proyectos y reconocer aquello que todavía puede darle sentido a la vida.

En pocas palabras

  • Experiencia de vida: planificó su muerte durante seis meses, sobrevivió a una explosión y relata su historia en un libro.
  • Supervivencia y recuperación: Tras un intento de suicidio con gas que provocó una explosión, quedó con el 65% del cuerpo quemado, pero sobrevivió.
  • Reflexión y libro: Su libro, Seis meses para no morir, busca mostrar la construcción del sentido vital y ofrecer esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles.
Resumen generado por Thinkindot AI

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