La Laguna del Diamante esconde un tesoro inca y se prepara para mostrarlo a los turistas

Investigadores trabajan para sumar recorridos especializados y nuevas tecnologías a la experiencia de quienes visiten la reserva

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Hay otra forma de conocer la Laguna del Diamante. Además del espejo de agua que refleja al volcán Maipo, de los cerros que parecen tocar el cielo y de los paisajes que convierten a este rincón de San Carlos en uno de los grandes atractivos naturales de Mendoza, existe una historia milenaria que permanece casi escondida a la vista de los visitantes. Allí, entre rocas volcánicas y vegas de altura, los incas dejaron huellas que hoy permiten reconstruir cómo habitaron, recorrieron y dieron significado a este territorio cordillerano. Ahora, un equipo de investigadores busca que ese patrimonio también forme parte de la experiencia turística.

Los incas dejaron huellas que hoy permiten reconstruir cómo habitaron, recorrieron y dieron significado a este territorio cordillerano. Y el turismo tendrá su lugar.

La propuesta es avanzar hacia una nueva manera de recorrer la reserva: conocer no solamente su extraordinaria geografía, sino también las sociedades que la ocuparon, las construcciones que levantaron y las creencias que pudieron vincularlas con el paisaje. Para eso, investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), junto con guardaparques y equipos técnicos de la Dirección de Áreas Protegidas de Mendoza, trabajan en contenidos de divulgación, herramientas tecnológicas y una experiencia piloto de turismo arqueológico especializado que se proyecta para la temporada 2026-2027.

Según explicaron investigadores consultados por UNO, el desafío es acercar al público un patrimonio que durante años fue estudiado desde el ámbito científico, pero que todavía resulta poco conocido para buena parte de los mendocinos. La iniciativa se encuentra en etapa de planificación y su puesta en marcha dependerá de las condiciones de acceso a la reserva y de las decisiones necesarias para preservar un patrimonio especialmente frágil.

La Laguna del Diamante se prepara para sumar el turismo arqueológico

Desde hace más de 20 años, equipos del Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB), dependiente del CONICET y la UNCuyo, investigan la historia de las sociedades que ocuparon este ambiente de altura. Los trabajos, encabezados por el arqueólogo Víctor Durán, permitieron identificar más de 60 sitios arqueológicos en la caldera del Diamante.

El volcán Maipo de fondo y Víctor Durán dando indicaciones a guardiaparques.

El registro incluye espacios habitacionales, estructuras de piedra de distinta complejidad, construcciones relacionadas con la circulación y la ocupación de los ambientes cordilleranos, geoglifos y otras manifestaciones que aportan información sobre las formas de vida de las poblaciones que transitaron por allí. Entre esas sociedades se encuentran los incas, cuya presencia en este sector de los Andes meridionales amplía el conocimiento sobre el alcance de su expansión hacia el sur.

La importancia de los hallazgos no reside solamente en la cantidad de sitios identificados, sino también en lo que revelan sobre la relación entre aquellas comunidades y el entorno natural. La Laguna del Diamante no habría sido únicamente un lugar de paso ni un espacio para aprovechar recursos. Las investigaciones plantean que también pudo integrar un paisaje sagrado, en el que volcanes, lagunas, cursos de agua y otros elementos naturales adquirieron significados religiosos, políticos y simbólicos.

La Laguna del Diamante no habría sido únicamente un lugar de paso ni un espacio para aprovechar recursos. Las investigaciones plantean que también pudo integrar un paisaje sagrado, en el que volcanes, lagunas, cursos de agua y otros elementos naturales adquirieron significados religiosos, políticos y simbólicos.

“Tiempo atrás, los arqueólogos creían que el dominio incaico se limitaba al Valle de Uspallata y al río Mendoza en su sección cordillerana, basándose en la presencia de tambos y del Camino del Inca, el Qhapaq Ñan. Sin embargo, ahora hemos encontrado sitios arqueológicos con material inca mucho más al sur”, explicó Durán en una publicación del CONICET sobre los descubrimientos.

El investigador señaló que los hallazgos podrían extender ese límite hasta el río Diamante. La posibilidad de que este sector de la cordillera haya formado parte de una geografía sagrada convierte a la reserva en un lugar de especial interés para la arqueología andina. Las estructuras, su disposición en el terreno y su posible relación con fenómenos naturales permiten formular preguntas sobre la manera en que los incas comprendían el mundo y organizaban los territorios que incorporaban a su esfera de influencia.

Los investigadores dicen que compartir conocimiento al público es contribuir a la conservación

Para los investigadores, compartir estos conocimientos con el público es también una forma de contribuir a la conservación. Entender que una estructura de piedra o una marca en el terreno forma parte de una historia de cientos de años puede modificar la manera en que se observa y se cuida el paisaje.

El conocimiento acumulado durante dos décadas no es resultado exclusivo del trabajo de los arqueólogos. Los guardaparques que recorren la reserva y conocen sus distintos ambientes cumplen un papel fundamental en la identificación de sitios, el relevamiento de estructuras y el seguimiento de su estado de conservación.

Su experiencia cotidiana permite advertir detalles que podrían pasar inadvertidos y aportar información sobre sectores de difícil acceso. La articulación entre los equipos científicos y el personal de Áreas Protegidas combina investigación, conservación y conocimiento del territorio.

Estructuras arquitectónicas y geoglifos en Laguna del Diamante.

El viernes 2 y el miércoles 7 de octubre se realizaron reuniones de trabajo entre investigadores del CONICET y la UNCuyo, autoridades y personal de diferentes áreas de la Dirección de Áreas Protegidas. El objetivo fue avanzar en acciones coordinadas para fortalecer el conocimiento, la interpretación y la valoración pública del patrimonio arqueológico de la Laguna del Diamante.

Uno de los desafíos es incorporar esos resultados a las visitas sin poner en riesgo las estructuras ni alterar el ambiente. La reserva se encuentra en un sector de alta montaña, con condiciones climáticas exigentes y una temporada de acceso limitada. Por eso, cualquier propuesta debe contemplar tanto las posibilidades de circulación como las necesidades de protección del patrimonio natural y cultural.

Una nueva sección para descubrir la historia y sumar turismo

Mientras se preparan las iniciativas para los visitantes, ya hay un primer avance concreto: por primera vez, la página oficial de Áreas Protegidas de Mendoza incorporó un apartado específico sobre el patrimonio arqueológico y cultural de la Laguna del Diamante.

Hasta ahora, los contenidos institucionales se concentraban principalmente en la geología, la flora, la fauna y las características naturales del área. La nueva sección suma información sobre las investigaciones, los sitios registrados y la relevancia de este territorio para comprender la presencia incaica en los Andes meridionales.

Los textos fueron elaborados desde el Repositorio de Bienes Arqueológicos del Laboratorio de Paleoecología Humana (RLPEH), que también aportó fotografías para ampliar la galería de imágenes de la reserva. El material reúne registros de las investigaciones y fotografías tomadas por guardaparques, con el reconocimiento de sus autores.

La iniciativa busca que el patrimonio arqueológico tenga una presencia pública acorde con su importancia y que la información científica no quede restringida a los ámbitos académicos, sino que llegue a quienes visitan las áreas naturales o quieren conocer qué ocurrió en esos paisajes mucho antes de la llegada de los viajeros actuales.

Realidad virtual para mirar lo que no siempre se ve en Laguna del Diamante

Otra de las propuestas en desarrollo incorpora tecnologías de realidad virtual para acercar al público aspectos del patrimonio que resultan difíciles de observar directamente durante una visita.

El proyecto de Comunicación Pública de la Ciencia, financiado por la Universidad Nacional de Cuyo, contempla el desarrollo de un prototipo que utilizará dispositivos de visualización de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. La herramienta permitirá explorar recreaciones digitales de determinadas estructuras arqueológicas en su entorno y ensayar interpretaciones sobre su posible relación con fenómenos astronómicos.

Victor Durán es uno de los investigadores involucrados en este proyecto que contempla el desarrollo de un prototipo que utilizará dispositivos de visualización de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

Entre las experiencias previstas se encuentra la posibilidad de representar los vínculos entre el paisaje y acontecimientos como los solsticios y equinoccios, que pudieron tener relevancia para la cosmovisión incaica. Estos fenómenos ocurren en fechas específicas que no siempre coinciden con las jornadas en que la reserva recibe visitantes.

La realidad virtual permitiría acercarse a esas escenas sin depender de la estación del año ni de las condiciones meteorológicas. También abriría la posibilidad de presentar el patrimonio arqueológico en otros espacios, incluso cuando el camino de acceso a la laguna permanezca cerrado.

La intención no es reemplazar la experiencia de estar frente al volcán Maipo o recorrer el paisaje cordillerano, sino sumar recursos que ayuden a comprenderlo. Una estructura de piedra puede parecer una construcción aislada para quien la observa sin información previa; interpretada en relación con el terreno y los ciclos naturales, puede ofrecer nuevas pistas sobre las sociedades que la levantaron.

El desafío de sumar turismo sin poner en riesgo el patrimonio

La Laguna del Diamante recibe visitantes durante una temporada limitada, condicionada por la nieve, el estado del camino y las condiciones meteorológicas. Para el período 2026-2027, los investigadores y el personal de Áreas Protegidas trabajan con anticipación, aunque todavía no es posible establecer cómo incidirá el clima en las fechas de apertura.

En ese contexto se proyecta una experiencia piloto de turismo arqueológico especializado, una modalidad que permitiría recorrer e interpretar determinados sectores de la reserva con el acompañamiento de profesionales formados en arqueología. La propuesta busca ofrecer una experiencia distinta de la visita tradicional, en la que el paisaje se convierta también en una puerta de entrada a la historia de las sociedades andinas.

La Laguna del Diamante recibe visitantes durante una temporada limitada, condicionada por la nieve, el estado del camino y las condiciones meteorológicas.

La iniciativa se encuentra en planificación conjunta con la Dirección de Áreas Protegidas y su implementación dependerá de las condiciones de acceso y de las decisiones necesarias para garantizar la conservación. No se trata simplemente de sumar un circuito turístico, sino de diseñar una experiencia que permita comprender cómo este ambiente fue habitado, transformado y significado a lo largo del tiempo.

El acompañamiento de especialistas permitiría contextualizar las construcciones, explicar las características de los sitios y acercar al público las hipótesis que surgen de las investigaciones. Al mismo tiempo, los contenidos interpretativos y otros recursos de divulgación podrían enriquecer las visitas y ampliar las posibilidades de acceder a ese conocimiento.

La Laguna del Diamante, escenario que atrae por el reflejo del Maipo

La Laguna del Diamante seguirá siendo ese escenario de alta montaña que atrae por el reflejo del Maipo sobre el agua, sus extensiones de escoria volcánica y la inmensidad de su paisaje. Pero detrás de esa postal hay otra historia: la de quienes recorrieron estos territorios, levantaron construcciones, dejaron señales y pudieron encontrar en la naturaleza una dimensión sagrada.

Los trabajos que hoy impulsan investigadores, guardaparques y equipos técnicos buscan que esa historia deje de ser un secreto conocido por pocos. La apuesta es que, en las próximas temporadas, quienes lleguen a la reserva tengan la oportunidad de mirar más allá del espejo de agua y descubrir las huellas de una civilización que extendió su presencia hasta este rincón de los Andes mendocinos.

La apuesta es que, en las próximas temporadas, quienes lleguen a la reserva tengan la oportunidad de mirar más allá del espejo de agua y descubrir las huellas de una civilización que extendió su presencia hasta este rincón de los Andes mendocinos.

Conservar ese patrimonio y compartirlo son parte de un mismo desafío. Porque la Laguna del Diamante no solo guarda una de las postales naturales más extraordinarias de Mendoza: también conserva testimonios de un pasado que la ciencia sigue reconstruyendo y que, con nuevas herramientas y propuestas, podría estar cada vez más cerca de quienes quieran conocerlo.

En pocas palabras

  • Laguna del Diamante: Se prepara para incorporar turismo arqueológico especializado, sumando historia inca a su atractivo natural.
  • Investigación y Hallazgos: Arqueólogos identificaron más de 60 sitios incas, revelando la posible conexión de la laguna con un paisaje sagrado.
  • Nuevas Tecnologías: Se desarrollan contenidos de divulgación y realidad virtual para enriquecer la experiencia del visitante y preservar el patrimonio.
Resumen generado por Thinkindot AI

MÁS LEÍDAS