Hay varias ciudades de Mendoza. Es como si ese cuerpo social se estuviera desgranando y perdiendo algunas de las maneras más compactas que supo tener.

Una de las formas de esa mutación tiene directa relación con la inseguridad, lo que ha hecho que buena parte del Centro quede cubierto de chapas y cortinas metálicas tanto a la siesta como después de las 21.

Otros cambios están relacionadas con mutaciones sociales y comerciales más complejas, pero donde siempre suele rondar el fantasma de no sentirse protegidos.

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Todo esto ha hecho que los mendocinos hayan optado (cuando cierran los negocios céntricos) por agruparse en los centros comerciales del Gran Mendoza, en zonas gastronómicas muy específicas o en torno a los casinos.

Entre estas últimas están las céntricas calles Arístides, Sarmiento o Juan B. Justo, donde hay seguridad y se ha logrado regular a los cuidacoches, quienes se habían adueñado del espacio público, tarifándolo a placer, y generando no pocas veces hechos de violencia con los remisos a pagar lo que los trapitos exigían.

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Lo concreto es que las chapas tapan las vidrieras y le quitan todo brillo al Centro. Ese tapiado es una muestra palpable de la degradación visual que ha sufrido la Ciudad. 

Esto afecta incluso a la propia avenida San Martín que exhibe sectores, por ejemplo el que va desde desde San Martín y Las Heras hasta la Alameda, en los que casi todo queda tapiado incluso a la siesta. 

Es como si los empleados y los dueños de los negocios huyeran espantados tras los horarios de cierre. Ayer hicimos fotos en ese sector antes de las 13.30  y los peatones eran muy escasos. "Esta desolación a veces mete miedo", relató una solitaria florista

Y un kiosquero me dijo: "acá te pueden chorear a las 2 de la tarde con toda facilidad porque hasta que aparezca un policía o un preventor puede pasar un rato".

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Claves ciudadanas

A primera vista, hay dos Mendoza: una al Oeste de la avenida San Martín, más rumbosa y elegante. Esa se presenta como la zona más cuidada, o por lo menos la que conserva parte del estilo que hizo famosa a la Ciudad: el de la limpieza.

Ahí, al Oeste, están la city bancaria, las mejores boutiques, la Sarmiento peatonal, las grandes plazas, varios de los hoteles con estrellas generosas, los sólidos edificios de departamentos, los restoranes para turistas donde  los mozos juegan a hablar  inglés y portugués, la Casa de Gobierno, el Poder Judicial, la Quinta Sección (que hace unos años supo ser maltratada por la inseguridad pero que no ha perdido su porte), la clásica avenida Emilio Civit, y nuestra joya: el Parque San Martín, entre otros hitos.

La otra Mendoza, al Este de nuestra gran vía, con las calles San Juan, Rioja y Salta como ejes y el Hospital Central y la Terminal como totems, es decididamente populosa y está necesitando de una renovación, de un replanteo urbano, como han hecho otras grandes ciudades con zonas socialmente deprimidas.

Y concluyo esta aproximación a una de las realidades de la Ciudad con un comentario que, aclaro, puede ser un prejuicio del observador.

A primera vista, la zona Este de la Ciudad no suele verse siempre tan cuidada como el lado "bien" del Centro, el cercano Oeste.

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