El cuidado de los árboles frutales requiere prestar atención al riego, la poda y la nutrición para favorecer su crecimiento y obtener una buena cosecha. Entre las prácticas tradicionales de jardinería, el calendario lunar ocupa un lugar destacado, ya que muchas personas lo utilizan para elegir las fechas más convenientes para trabajar la tierra. En noviembre, una jornada se destaca especialmente para quienes buscan fortalecer sus ejemplares mediante la aplicación de abono y a continuación sabrás cuál es.
Calendario lunar: cuándo conviene abonar el árbol frutal en noviembre
Según el calendario lunar, el 9 de noviembre, durante la Luna Nueva, es el mejor día del mes para abonar los árboles frutales. Esta fase se asocia tradicionalmente con el desarrollo de las raíces y la renovación de las plantas, por lo que se considera un momento oportuno para aportar nutrientes al suelo y preparar los ejemplares para las siguientes etapas de crecimiento.
De acuerdo con el calendario lunar, durante la Luna Nueva la savia tiende a concentrarse en las raíces, lo que favorece el aprovechamiento de los nutrientes disponibles en la tierra. Por eso, quienes siguen estas recomendaciones eligen dicha fecha para incorporar fertilizantes y mejorar las condiciones del árbol frutal.
Sin embargo, además de elegir el día, es importante utilizar un abono adecuado para la especie y el estado de desarrollo del ejemplar. El compost maduro y el humus de lombriz son alternativas orgánicas que aportan nutrientes y contribuyen a mejorar la estructura del suelo.
Para realizar esta tarea, conviene distribuir el fertilizante sobre la superficie del terreno, alrededor del árbol y sin acumularlo directamente contra el tronco. También es importante respetar las cantidades recomendadas para evitar excesos que puedan perjudicar las raíces.
Otro aspecto fundamental consiste en comprobar la humedad del suelo antes de comenzar. Si la tierra está ligeramente húmeda, la aplicación resulta más sencilla y se reduce la dispersión del abono. Después de incorporar el fertilizante, un riego moderado ayuda a integrarlo con el sustrato, siempre que las necesidades del árbol frutal y las condiciones del terreno lo permitan.
Por último, es recomendable observar el estado general del árbol antes de fertilizarlo. El crecimiento, el tipo de suelo, la edad y la época de fructificación determinan qué nutrientes necesita y en qué cantidad.


