Con el paso del tiempo, una costumbre ha logrado tomar fuerza e imponerse en la mayoría de las cocinas argentinas: el hecho de colgar el repasador en la puerta del horno o la cocina. No obstante, esta acción no es recomendada por una serie de inconvenientes que pueden ocasionarse.
Históricamente, la costumbre de colgar los repasadores en la puerta del horno se hacía por conveniencia, aprovechando el calor para secarlos más rápido. Hoy, pese a la llegada de tecnológicos electrodomésticos, muchos han decidido mantener la acción.
Por qué no se deben colgar los repasadores en la puerta del horno
No se recomienda colgar el repasador en la puerta del horno debido a que el calor y la humedad del horno, incluso cuando está apagado, pueden favorecer la proliferación de bacterias y malos olores en el repasador.
El horno, incluso cuando está apagado, puede mantener una temperatura elevada y humedad, especialmente después de usarlo. Estas condiciones son ideales para el crecimiento de bacterias que pueden causar problemas en la cocina a niveles generales.
Los repasadores, al estar expuestos en la puerta del horno, pueden absorber grasa, partículas de alimentos y otros residuos de la cocina, creando un ambiente propicio para la proliferación de parásitos y de malos olores.
Como si todo esto fuera poco, también existe el riesgo de que se dé la denominada contaminación cruzada. Si el repasador está contaminado con bacterias o residuos de alimentos y luego se usa para manipular alimentos, esto puede llevar a causar enfermedades.
Dónde colgar el repasador para evitar las bacterias y la contaminación
Para evitar la proliferación de bacterias en los repasadores de cocina, es crucial colgarlos en un lugar bien ventilado y con suficiente espacio para que se sequen completamente después de cada uso.
Lo que puedes hacer también es recurrir a un método de desinfección. El más frecuente es el de sumergir el repasador en una solución de vinagre y bicarbonato de sodio.
Ya lo sabes, el repasador de la cocina no debe ser colgado en la puerta del horno por riesgos a bacterias y contaminación, siendo este el momento ideal para dejar atrás una vieja costumbre.





