Hay aniversarios que se celebran con la euforia de los logros y hay otros que se atraviesan con la fuerza de quien no baja los brazos. El de Shaolin Tao, que este 9 de agosto cumplió 37 años de vida, es de estos últimos: la escuela de Kung Fu fundada por el maestro Omar Carrasco en 1989 llega a esta fecha en uno de los momentos más desafiantes para quien le dio origen.
A los 37 años de Shaolin Tao, el maestro Omar Carrasco enfrenta su prueba más dura: "Estamos en la lucha por triunfar"
Omar Carrasco, fundador de Shaolin Tao, celebra los 37 años de la escuela y cuenta cómo el Tai Chi lo ayuda a atravesar el Parkinson

La escuela de Kung Fu de Omar Carrasco cumplió 37 años este 9 de agosto.
A sus 66 años, Carrasco convive con Parkinson, una enfermedad que describe como "una lucha bastante importante". Sin embargo, encuentra en las propias herramientas que enseña desde hace casi cuatro décadas —el Tai Chi y el Chi Kung— un aliado fundamental para sostenerse activo y seguir al frente del proyecto que construyó desde cero.
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Mientras tanto, sigue guiando a los instructores, como a las nuevas generaciones de jóvenes de entre 17 y 20 años que ahora son los que siguen el legado.
"Me mantienen activo"
Con una honestidad que atraviesa lo profesional para instalarse en lo personal, el maestro habló sobre este cruce entre el aniversario de su escuela y su propio presente de salud: "Llegar a mis 66 años con ciertas pruebas a pasar como es el Parkinson, que llevo una lucha bastante importante, que el Tai Chi y el Chi Kung ayudan un montón y me mantienen activo."
Para Carrasco, la enfermedad no es un punto final sino una prueba más dentro de un camino que, según explica, está hecho de desafíos: "Estamos en la lucha de conseguir el objetivo de la vida, triunfar a través de las pruebas que nos ponen. Me siento muy bien, con fuerza, con verdad para seguir adelante.", señaló en un mensaje al cumplirse 37 años de la Escuela de Artes Marciales.
Casi 40 años de un legado que sigue creciendo
Pese a este momento personal, el maestro no deja de mirar hacia adelante. Con la escuela expandida en distintas provincias del país y también en el exterior, Carrasco insiste en que su tarea recién empieza cada día:
"La verdad que llevar casi 40 años con la escuela adelante y tener los resultados que hay hoy es un gran honor en la vida. Y trato de transmitir todo lo que más pueda a los que quieran escuchar y los que quieran seguir un camino de las artes marciales", recalcó.
Y agrega una definición que funciona casi como declaración de principios, más allá de lo marcial: "Pienso que nosotros tenemos mucho trabajo por hacer por la comunidad, por los niños, por los jóvenes, por los adultos."
Una filosofía que también es terapia
En Shaolin Tao se enseñan estilos tradicionales y modernos del Kung Fu, como el Changquan y el Nanquan, junto a principios de la filosofía oriental —respeto, autocontrol, disciplina— que atraviesan cada clase. Pero en la historia de su fundador, esos mismos principios adquieren hoy otro sentido: ya no son solo enseñanza para los alumnos, sino sostén cotidiano para quien los transmite.
La escuela, además, mantiene su impronta social llevando el Kung Fu a los sectores más vulnerables de la provincia y organizando eventos solidarios para que los competidores puedan viajar a cada torneo. Para ello, la institución trabaja, de manera paralela junto a los padres de los estudiantes, en rifas, feria de platos y otras alternativas para que todos puedan avanzar en esta disciplina.
Hace unos días, Carrasco fue distinguido por la Escuela de Kung Fu Taiwan de San Juan en un torneo a nivel nacional. El homenaje fue más que emotivo y sus pares reconocieron la trayectoria del maestro Omar Carrasco, quien estuvo acompañado de toda su escuela, de sus hijos y de su compañera Yesica Palabesino.