Inicio San Rafael Inseguridad
Opinión que surge a raíz del caso de la eliminación de Argentina de las pruebas educativas PISA y algunas costumbres bien argentinas que nos dañan.

Viviendo en el país de la trampa

Esta semana que pasó, en Inglaterra, en el ámbito del fútbol, se discutió sobre los jugadores que simulan infracciones. Estas "mañas" son muy mal vistas en ese país. Al respecto, un argentino, el entrenador del Tottenham, Mauricio Pochettino, puso sobre la mesa su argentinidad al palo. "Cuando era jugador, una parte del entrenamiento era hacer trampas. En Newell's, hace muchos, muchos años, era parte del entrenamiento. Sí, en Argentina la gente entrena eso, es verdad", disparó para sorpresa de los ingleses y de algunos argentinos. No es que las simulaciones sean patrimonio nacional, pero...

Esta anécdota viene a cuento de lo sucedido con el país en las pruebas de calidad educativa PISA, reconocidas mundialmente y de las que el país fue excluido por manipular la prueba durante el 2015, en el gobierno kirchnerista. Al parecer, una extraña selección de escuelas que participaron fue el puntapié para que los organizadores se dieran cuenta de lo que pasaba. Los argentinos estaban haciendo trampa para subir escalones en ese ranking. O, al menos, y siendo suave, se hicieron mal las cosas.

Estos exámenes evalúan cada tres años las competencias de los alumnos de 15 años en lengua, matemática y ciencia. Más allá del beneficio de la duda que se pueda otorgar en este caso, aunque el papelón ya se vivió, es una nueva muestra de la afición nacional por la trampa, no por nada el popular juego de mesa argentino es el truco, donde gana el mejor mentiroso. Somos una sociedad que a veces incluso "premia" a los tramposos, lo tildamos como "viveza criolla".

¿Cómo beneficiaría a un país una trampa en un ranking educativo? Claramente no a la educación, sino tal vez en el relato, para el discurso de atril. "Mejoramos en estos años la educación en bla bla bla bla". De mejoras... nada. Similar a lo que pasó con la inflación, la inseguridad, etc. El "dibujo" es, parece, otro deporte nacional. Sin embargo, estimado lector, no nos saquemos el poncho, estos políticos no salen de ninguna nave extraterrestre, son productos de nuestra sociedad. Somos nosotros mismos, con otros cargos.

FUENTE: borrar

Temas relacionados: