Tanto San Rafael como Malargüe son regiones eminentemente volcánicas. Hay muchos volcanes que por el momento están apagados, pero que en su momento arrojaron lava y fuego. Entre ellos se cuentan los cerros Diamante, El Nevado y su serranía circundante y el más cercano a la ciudad: El Cerrito. Más al sur se encuentran El Payún, Payún Matrú y toda una serie de volcanes chiquitos. Por consiguiente, al ser la zona volcánica quedan en ella las manifestaciones posvolcánicas, como las aguas termales, las que a medida que el volcán decrece en actividad se van enfriando.
Los aborígenes de la zona conocían desde muy antiguo las propiedades curativas de estas aguas y es así que viajaban a Los Molles, al Cajón Grande, al Sosneado, al cerro Bola y a otros sitios como los baños del Salado y La Vigorosa. Hoy en muchos de esos sitios el agua está de tibia a fría, pero en un pasado no muy remoto surgieron en algunos de esos sitios hermosos hoteles que sirvieron para alojar a muchos turistas que iban en busca de cura para sus males.
Hotel La Vigorosa
Las termas de La Vigorosa disponían de abundantes aguas especiales para los tratamientos de enfermedades del estómago y el reumatismo. A 30 kilómetros de la ciudad, cercana a la zona de Villa 25 de Mayo, permitía su visita sin mayores inconvenientes. Se había edificado un pequeño y discreto hotel en medio de excelentes paisajes en el que el turista encontraba buen trato y excelente comida.
Baños del Salado
Muy cerca están los Baños del Salado, sus aguas eran excelentes y reunían todas las condiciones del agua de mar. Ahí nunca se construyó un hotel, pero las familias viajaban a bañarse en esas aguas, iban todos en carros, lo que constituía un día de campo. Luego las aguas se enfriaron.
Cerro Bola
Ubicado al sur del río Diamante, posee aguas con importantes propiedades curativas. Nunca hubo hotel en este sitio, pero una familia realizó algunos trabajos y había edificado pequeñas habitaciones para darse baños y luego reposar. Mucha gente iba primero en carros y después en camiones y se quedaban varios días, con el tiempo también se había preparado un pequeño comedor, donde servían exquisitos chivitos asados. Ahora las aguas están bastante frías.
Hotel Termas El Sosneado
En tiempos pasados la zona era conocida como Aguas Calientes, y fue el lugar donde primeramente la cacica Roco quería formar una población, pero luego comprendió que estaría muy lejos del fuerte.
La palabra sosneado en lengua pehuenche significa sol naciente, debido a la altura del cerro Sosneado (más de 5.000 metros), los aborígenes veían iluminarse la cúspide del cerro con los rayos del sol antes que el resto de la cordillera.
La zona es de gran belleza, ubicada en plena cordillera, a 2.180 metros de altura sobre el nivel del mar y a orillas del río Atuel, a poca distancia de su confluencia con el río de Las Lágrimas. En esa región hay muchos pozos de aguas termales y el doctor Teodoro Schestakow descubrió sus propiedades, ya que le gustaba mucho viajar por la región. Hubo un pozo conocido con su nombre, ya que siempre iba en el verano a bañarse en él.
En 1938, en diciembre se inauguró un hermoso hotel de montaña, construido con materiales llevados hasta la zona y con las piedras que abundan en la región. Pertenecía a la Compañía de Hoteles Sudamericanos, de capitales ingleses. Esta empresa era subsidiaria del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, que también tenía la administración de los hoteles de Uspallata y Puente del Inca.
Frente al hotel se había construido una pileta de natación que se llenaba con agua termal. Era hermoso y muy lujoso. Fue visitado por muchos turistas que buscaban alivio a sus males y de paso descansaban en un hotel situado en una bellísima región. La publicidad que se hacía en el momento es que tenía las mejores aguas sulfurosas. El hotel poseía calefacción central, lo que lo hacía confortable aun en tiempos fríos, si bien sólo abría en el verano.
En 1953 un alud destruyó gran parte de la construcción, el hotel quedó abandonado y los amigos de lo ajeno se fueron llevando de a poco todo lo que pudieron; hoy sólo quedan algunas paredes y la pileta.
El futuro camino del Paso de las Leñas, que unirá San Rafael con Chile, pasará por la puerta de lo que era el hotel Termas El Sosneado.



