El uso de macrólidos (excluidala eritromicina), las quinolonas, las tetraciclinas, las sulfonamidas y el metronidazol en el primer trimestre del embarazo está asociado con un aumento del riesgo de sufrir abortos espontáneos, de acuerdo con un estudio de Canadá.Pero la coautora, doctora Anick Berard, aclaró: "Hallamos que la penicilina, la cefalosporina, la eritromicina, que son los antibióticos más utilizados, no están asociados con un mayor
riesgo de aborto"."Además, la nitrofurantoína, que se utiliza principalmente para tratar las infecciones del tracto urinario, disminuye el riesgo de aborto, lo que habría que replicar con otros estudios porque somos el primer grupo que lo demuestra", dijo Berard, de la Universidad de Montreal, Canadá.
"Excepto con la nitrofurantoína, nuestros resultados confirman hallazgos previos. Además, hallamos que la quinolona y la tetraciclina están asociados con un mayor riesgo de aborto, lo que concuerda con guías que dicen que no deberían utilizarse durante el embarazo", agregó.Si bien los antibióticos se utilizan de manera generalizada durante el embarazo, la evidencia de la seguridad fetal "sigue siendo limitada", publica el equipo de Berard en CMAJ.Los autores hicieron un estudio de casos y controles en racimo con la Cohorte de Embarazadas de Quebec (1998-2009). El análisis incluyó 8.702 casos (abortos espontáneos clínicamente detectados) y 87.020 controles.La edad gestacional promedio al momento del aborto era 14 semanas. En el 16,4 por ciento de los casos y el 12,6 por ciento de los controles había existido una exposición fetal a los antibióticos en los primeros meses del embarazo.Tras considerar posibles factores de confusión, el riesgo de aborto aumentó significativamente con el uso de azitromicina, claritromicina, metronidazol, sulfonamidas, tetraciclinas y quinolonas.Los resultados con la azitromicina y la claritromicina coinciden con los de dos estudios previos, mientras que el aumento del riesgo con las tetraciclinas y las quinolonas "respaldan las guías clínicas de obstetricia que desaconsejan indicar esos fármacos en los primeros meses del embarazo".El 70 por ciento de aumento del riesgo de aborto espontáneo asociado con la exposición a metronidazol coincide con los resultados de una cohorte de Medicaid en la que ese aumento era del 67 por ciento, según publica el equipo."El mensaje es que las infecciones en el embarazo tienen que tratarse. Las mujeres deberían buscar consejo médico para identificar la mejor opción de tratamiento. Es tranquilizador ver que los tratamientos de primera línea y antibióticos que son más utilizados por la población (penicilina, cefalosporina) no están asociados con un mayor riesgo de aborto", dijo Berard.El estudio se hizo sin financiamiento comercial y los autores declararon no tener conflicto de intereses.