El sobrepeso fue determinante

Un sanguinario narco mexicano que decapitó a 12 personas murió de coronavirus

Por UNO

Un sanguinario narco mexicano, que estaba preso por haber decapitado a 12 personas, murió de coronavirus. El reo cumplía una condena de 37 años en Jalisco, México. El sobrepeso habría sido determinante para que el virus acabara con su vida.

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Moisés Escamilla “El Gordo May”, se llamaba y era el líder de zona del cártel de Los Zetas, murió en el penal de Puente Grande.

“El Gordo May” llevaba recluído 11 años y 5 meses. Lo habían sentenciado a 37 años al encontrarlo culpable de delincuencia organizada, portación de armas de fuego de uso exclusivo del ejército, y por su responsabilidad en la decapitación de 12 personas.

Lo habían arrestado en el 28 de agosto del 2008 tras un enfrentamiento con elementos de la Policía Federal. La célula a la que pertenecía se hacía llamar Zetas Vieja Escuela y él era el responsable de la distribución de cocaína en Cancún y de traficarla desde Centroamérica vía marítima, y de cobrar derecho de piso a comerciantes piratas, vendedores de droga, y traficantes de migrantes.

Personal médico adscrito al Centro Federal de Reinserción Social (CEFERESO) número 02 del centro penitenciario de Jalisco confirmaron que desde el 6 de mayo Escamilla presentó problemas respiratorios y un cuadro sintomático que concuerda con el del COVID-19. Por tal motivo, el reo fue ingresado al área médica del reclusorio y falleció el 8 de mayo.

El asesino tenía 45 años y no padecía enfermedades que comprometieran su sistema inmune, pero tenía sobrepeso. También se sabe que, de acuerdo con la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ), dentro del penal había un total de 74 casos confirmados de SARS-CoV-2, de los cuales reportan dos presos recuperados y que ya cumplieron los 21 días de aislamiento.