Por Rosana Villegas
“Una persona puede cambiar de nombre, de calle, de cara…pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión”, sentenció sabiamente el personaje de Sandoval, encarnado por Guillermo Francella, en la premiada película argentina El secreto de sus ojos, cuando él y el personaje de Darín buscaban a un asesino y la reflexión los llevó hasta la cancha de fútbol. Ese principio, que parece infalible, aplicaron los investigadores de Luján que el viernes se infiltraron en el estadio mendocino en pleno partido entre la Selección argentina y la de Uruguay. Los sabuesos buscaban entre la multitud a dos asaltantes que una semana antes habían atacado a una familia en Carrodilla y, entre otras cosas, les robaron cuatro entradas de plateas numeradas para el cotejo de fútbol. Cuando concluía el encuentro los policías dieron con los portadores de los tickets.
El 1 de este mes dos delincuentes se abalanzaron sobre un hombre que cerca de las 20.30 llegaba a su casa del barrio Xumec, de Carrodilla. En lo que podría llamarse un modus operandi clásico en este tipo de golpes, usaron las armas para obligar a su víctima a entrar en la vivienda y una vez adentro, redujeron a los ocupantes para saquear la casa.
De la vivienda se llevaron con varios electrodomésticos, que cargaron en el VW Voyage 2009 de las víctimas, y escaparon rápidamente en el vehículo.
Mientras se lamentaba con la policía por todo lo que le habían robado, el dueño de casa recordó que en el auto había dejado cuatro entradas de plateas cubiertas para ver jugar a Messi en el partido entre la Selección argentina y la de Uruguay. Al parecer, la memoriosa víctima que había invertido varias horas para adquirir las entradas por internet, había anotado los números de las entradas y dejó constancia de ello en la denuncia que hizo en la Oficina Fiscal Nº15.
Con este dato, la fiscal de Luján- Maipú, Susana Muscianisi, pidió la colaboración al personal de Investigaciones lujanino para que se infiltraran en la cancha, con la esperanza de que los ladrones se dejaran llevar por su pasión futbolera y usaran las entradas para ver jugar a la Selección.
El pálpito no le falló. En la noche del viernes, los policías de civil se confundieron con el resto de los fanáticos y aguardaron pacientemente a que la platea cubierta se colmara de público. Mientras Leonel Messi derrochaba talento y convertía dos de los tres goles con los que el equipo nacional le ganó al de la Banda Oriental, esos efectivos miraban de reojo a las cuatro personas que fueron ocupando las plateas marcadas.
Para el resto de los plateístas, en esos cuatro asientos se ubicó la típica familia integrada por un hombre de unos 35 años, su mujer y dos adolescentes de 16 y 18 años. Pero para ellos el partido terminó unos minutos antes del pitazo final, cuando los policías que los habían vigilado durante todo el cotejo, los detuvieron ante la atónita mirada del público que disfrutaba del triunfo del equipo de Sabella.
En principio, los cuatro integrantes de la familia fueron aprehendidos y llevados hasta la Oficina Fiscal de Carrodilla, donde se les tomó declaración informativa y se los cotejó con la descripción que habían hecho las víctimas del asalto. Siguiendo esas características, trascendió que el hombre de 35 años – tiene antecedentes por homicidio– cumplía con la descripción física de uno de los ladrones, por lo que quedó más comprometido en la causa.
Se cree que este hombre es quien se habría quedado con las entradas y las usó para llevar a su familia al estadio. La mujer y los adolescentes, quedaron imputados por encubrimiento.




