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Narcodeliverys, la alternativa ilegal ante la cuarentena

La cuarentena ha obligado a todos los negociantes a reinventarse de alguna forma. Hasta los negocios ilegales. Y la venta de drogas no fue la excepción. La de los narcodeliverys es una nueva modalidad de que comenzó a surgir por estos días en Mendoza. Una actividad difícil de controlar pero que ya ha detenido a un puñado de repartidores.

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Las aplicaciones de delivery han sido un auge en estos días. Claro, ante la imposibilidad de salir a la calle las personas utilizan su celular para pedir comida o compras del supermercado, entre otros. Y los narcotraficantes aprovecharon esto.

El 21 de abril pasado se registró el primer caso. Un joven de 29 años circulando en una moto fue detenido en Maipú. En el interior de su mochila con la inscripción de Pedidos Ya tenía tres botellas de alcohol –fernet, ron y Gancia-, dos gaseosas y 122 gramos de cocaína.

El 5 de mayo un ciclista de 23 años identificado con Uber Eats también fue detenido en la Quinta Sección de Ciudad tras intentar eludir un control policial y circular en contramano. Llevaba 10 envoltorios de marihuana. El joven ya no trabajaba más para la empresa, según le confió a los policías.

Un día después, en el barrio Tres Estrellas de Godoy Cruz, un ciclista que llevaba una caja de Pedidos Ya también fue requisado. En el interior tenía 9 dosis de cocaína.

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Esto despertó la alarma en el seno policial, sobre todo en la División de Lucha contra el Narcotráfico. Sobre todo porque es una modalidad que no se había registrado antes del comienzo de la cuarentena.

Si bien los kiosquitos de venta de drogas siguen operando con normalidad, los investigadores creen que la nueva forma de reparto surgió ya que algunos compradores no se animan a dirigirse a esos lugares.

Entonces, una alternativa más segura. Contactan a su dealer de confianza para que le envíe dosis de marihuana o cocaína.

Si bien en la mayoría de los casos los repartidores se mueven sabiendo lo que deben entregar, los policías creen que en otros casos son engañados con que están llevando otra cosa.

Lo cierto es que teniendo la mochila/caja de las apps se dificulta el control. “No podemos estar revisando todos los repartos por una cuestión de salubridad”, aseguró una alta fuente policial al ser consultada.

De hecho, los tres casos que se descubrieron fue porque los conductores reaccionaron nerviosos ante la presencia policial o se movieron por zonas sospechosas.

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