La desesperación de los ladrones y estafadores parece haber recrudecido en tiempos de cuarentena. El blanco de los que realizan estafas -vía telefónica- principalmente son los ancianos, y los inescrupulosos aprovechan la confusión y protestas de mucha gente que espera cobrar el bono de ANSES denominado Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para hacerse pasar por agentes públicos y con engaños sacar información de las cuentas bancarias para saquearlas. El otro argumento de engaño es una supuesta caducidad de los billetes en curso, para sacarles el dinero. Esta semana le tocó el turno a una anciana de 83 años de Rivadavia, que perdió $80.000.
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El martes al mediodía una mujer llamó a la anciana domiciliada en el barrio Rivadavia, del departamento esteño, y haciéndose pasar por una hija, le indicó que sacara los ahorros para dárselos a "un empleado del banco" que pasaría por su casa.
La octagenaria siguió confiada las indicaciones y al rato le dio el dinero -$80.000- a un hombre que se presentó como bancario y desapareció con los ahorros de la crédula mujer.
No es la primera vez que ocurre un hecho con estas características ya que de hecho han sucedido casos donde los protagonistas han perdido sumas más importantes pero siempre con el mismo ardid.
Desde la Unidad de Delitos Económicos e Informáticos del Ministerio Público Fiscal, han emitido reiteradamente consejos para evitar este tipo de maniobras delictivas.
Ante cualquier llamado o requerimiento presencial en el domicilio, que parezca sospechoso, hay que llamar al 911 y explicar qué es lo que pasa, antes de acceder a las directivas de los delincuentes.




