Por Soledad [email protected]
El dueño de la casa donde un delincuente murió de al menos cuatro disparos, luego de una balacera de no menos de 15 tiros, fue llevado a la Oficina Fiscal Nº 10 donde se negó a declarar y recuperó su libertad.
El fiscal Tichelli consideró el caso como legítima defensa al evaluar las pruebas encontradas en la casa. Los cuatro delincuentes rompieron con un tronco una ventana, uno de ellos ingresó, estaba armado y tentó contra la vida del jefe de familia al dispararle a mansalva con una pistola calibre 635.
Además el testimonio de su esposa también fue importante, quien aseguró que vio al delincuente en el interior de su casa y que se encerró con sus dos pequeñas hijas en una habitación al escuchar los primeros disparos.
Estos elementos fueron suficientes para considerar que el dueño de la casa se defendió del ataque que tras la balacera terminó con la muerte del ladrón.
Mientras, por orden del investigador, la familia permanece con custodia policial por temor a represalias de amigos y familiares del hombre muerto.




