Por Enrique Pfaab
Sergio Quagliarella denunció el jueves 26 de abril que un grupo de personas, comandado por el delantero de Huracán Las Heras, ingresó a su negocio y lo asaltó. El padre de Juan Paulo, Carlos Suraci, presidente de la Liga Mendocina de Fútbol, también es
El agenciero que denunció a Suraci tiene una causa por supuestas maniobras con cheques sin fondo

SAN MARTÍN - ¿Vos sos Sergio?" preguntó uno de los dos hombres, de 150 kilos cada uno. Estaban dentro del vehículo gris que se había detenido frente a la agencia de venta de autos usados. "No. Yo también lo busco", contestó el interrogado. Sin más consultas, partieron a toda velocidad. Los robustos desconocidos fueron dos de los muchos que en estos días fueron a buscar, sin éxito, a Sergio Quagliatella (48) a su nuevo negocio de la ciudad de San Martín. El otro era un cronista de este medio que intentó durante todo el jueves, también sin éxito, entrevistar Quagliatella, quien por estos días parece haberse transformado en el hombre más buscado de la provincia.
El jueves 26 de abril Sergio Quagliatella iba a obtener una fama no deseada. A las 21.30 de esa noche llamó al 911 y denunció que lo habían asaltado y que quien comandaba el grupo era Juan Paulo Suraci, delantero de Huracán Las Heras, aunque este jueves se sostuvo que el que estaba a la cabeza era su padre, Carlos Suraci, presidente de la Liga Mendocina de Fútbol. La noticia se difundió en los medios mendocinos y a partir de allí muchos comenzaron a tratar de ubicarlo en la agencia donde se había cometido el supuesto ilícito. Lo curioso es que no fue para expresarle solidaridad, sino para cobrarle supuestas deudas impagas y añejas.
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“Mire: Yo tenía la intención de alquilar este local y hace unos tres meses apareció Sergio y me propuso que él ponía una agencia de venta de autos y que yo me encargara de dar créditos, que es a lo que me dedico desde hace años”, dijo Alberto Ligonié (67) la única persona que apareció este jueves en el comercio, después de que este medio esperara durante más de una hora que alguien apareciera en el lugar, pese a que la agencia tenía las puertas abiertas de par en par.
La mentada venta de autos está ubicada en uno de los locales de la gran estación de GNC, ubicada en la esquina de Lavalle y Lima y cuyo encargado se encargó este juevesde aclarar que “solo es propietaria del local que alquila Quagliatella”.
En el transcurso de esa hora de guardia periodística aparecieron por el lugar varias personas buscando al agenciero. “Hace años que lo busco. A mí y a mi socio nos debe 300.000 dólares desde hace años por la venta de una cupé Audi TT y una camioneta Ram, entre otras cosas. Este chico Suraci hizo lo que muchos hubiéramos querido hacer si encontrábamos a este hombre”, dijo uno de ellos, entre otros conceptos irreproducibles.
Luego este medio confirmó que hay una causa penal en trámite en una de las fiscalías de Capital que figura en el Orden del Día y en donde Quagliatella denunciado por estafa, por supuestas maniobras con cheques sin fondo y autos. Además el 13 de octubre de 2010 se le remató una propiedad por una quiebra. “En este país hay cuatro de cada cinco argentinos que han quebrado. No se puede calificar a alguien de mala persona por una quiebra”, sostuvo Ligonié.
Además el hombre recordó que “Sergio me contó que la noche del jueves se metieron entre 6 y 8 personas a la agencia y lo amenazaron a él y a los dos chicos que estaban trabajando. Después lo llevaron a empujones hasta una de las oficinas, le pegaron golpes de puño y patadas y lo obligaron a firmarle los boletos de compra venta de los tres autos que después se llevaron. También se llevaron $32.000 en efectivo que era la seña de un Gol Trent; $4.000 de la venta de una Ranger y varios cheques. En total el grupo, que era encabezado por Carlos Suraci, presidente de la Liga Mendocina de Fútbol, se llevó más de $100.000”.
Ligonié dejó en claro que él no tiene participación en los negocios de Quagliatella y que solo tenía la intención, antes de que ocurriera este hecho, de compartir el local. “Si alguien reclama una deuda puede hacerlo de buena manera, como personas civilizadas”, dijo, tratando de calmar los nervios de los supuestos acreedores.