Los investigadores del crimen de Fernando Báez Sosa descubrieron en uno de los celulares secuestrados de los rugbiers imputados y detenidos había un video del ataque en la puerta del boliche de Villa Gesell.
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Quien grabó con su celular el crimen fue Lucas Pertossi. Según informaron fuentes judiciales, los detenidos llegaron a borrar algunos videos de sus celulares pero se supone que tuvieron tiempo de compartir las imágenes entre ellos.
Por qué es una prueba clave
El video es determinante para dilucidar si el que filmó participó o no de la golpiza, y además porque se podría inferir que hubo premeditación en el ataque a Fernando.
El abogado de la familia de la víctima, Fabián Améndola, aseguró además que con esa filmación como prueba buscarán elevar la condena ya que "eso demostraría que mataron por placer".
Los teléfonos fueron peritados por la Policía Federal. El procedimiento está a cargo de expertos de la División de Operaciones Técnicas de la Agencia Regional de la PFA, cuyo laboratorio se encuentra en la ciudad de Mar del Plata.
La fiscal del caso, Verónica Zamboni, recibió dos discos externos con todo el material extraído durante los peritajes a los diez equipos analizados.
Tras la extracción de los datos en crudo de los teléfonos -mensajería de texto, Whatsapp, capturas de pantalla y videos, incluso aquellos que hubieran sido eliminados-, los peritos de la PFA realizaron además un informe con el análisis del contenido, que fue entregado también a la fiscal e incorporado a la causa que lleva adelante en la Unidad Funcional de Instrucción 6 gesellina.
Respecto de la pesquisa sobre los teléfonos, fuentes de la causa aseguraron que los más difíciles de desbloquear, por "su grado de encriptación", fueron los Iphone: entre ellos se encuentra el Iphone 3 negro que pertenece a Máximo Thomsen (20), uno de los acusados de ser coautor del homicidio.
Los otros cinco celulares Iphone pertenecen a Lucas (18) y Luciano Pertossi (18), Matías Benicelli (20), Alejo Milanesi (20) y Juan Pedro Guarino (19), cuyo equipo "7 Plus", de color negro, tiene la pantalla astillada y una funda de los All Blacks.
Los peritajes incluyeron también al Motorola G4 Plus de Enzo Comelli (19), quien fue señalado por testigos como uno de los que golpeó a Báez Sosa; un Huawei perteneciente a Blas Cinalli (18), y el Huawei BLL23 gris con funda negra y pantalla astillada de Ciro Pertossi (19), el otro rugbier imputado como coautor del homicidio.
El único del grupo cuyo celular no fue localizado ni en el domicilio ni en los dos autos estacionados en la finca allanada fue el de Ayrton Viollaz (20), otro de los acusados de ser "partícipe necesario" en el crimen.
También fue peritado el Samsung S10 que pertenece a Pablo Ventura (21), el remero detenido en Zárate 12 horas después del crimen y que recuperó su libertad cuatro días más tarde, por la falta de elementos que lo vincularan al hecho.
