En una misma semana, Raul Walter Bracamonte (63) recibió una buena y una mala del ámbito judicial. Primero se confirmó que cobrará más de $400 mil por una demanda que realizó el Gobierno provincial, pero 3 días después fue condenado por vender estupefacientes.
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El hombre es conocido en el ámbito del hampa. Afincado en las inmediaciones del cementerio municipal de Las Heras, un par de veces ha sido capturado con drogas en su casa, otras ha participado de peleas vecinales que han terminado con casa incendiadas.
La primera quincena de marzo fue movida para el hombre que recibió dos novedades del ámbito judicial: una positiva y otra negativa.
Condena final
El 16 de marzo pasado, la Justicia Federal terminó definiendo la condena que debe cumplir Bracamonte. El inicio de su pena en el ámbito federal nace el 5 de diciembre de 2017 cuando recibió 4 años de prisión por vender estupefacientes.
La reclusión debía finalizar el 29 de julio de 2020, pero algo pasó en el medio. A mediados de marzo de 2019 volvió a incurrir en un delito, aún estando con el beneficio domiciliario. Nuevamente, fue hallado con dosis de cocaína y marihuana en su casa.
En diciembre del año pasado volvió a recibir una sentencia a 4 años de prisión por el mismo delito. ¿La novedad? Hace dos semanas se estableció la sentencia final, donde ambas penas se unificaron en 6 meses y 10 años de privación de libertad.
Indemnización
Antes de estar con prisión domiciliaria, Bracamonte era un preso más del penal de Boulogne Sur Mer. ¿Qué pasó en el medio? Un caso de malapraxis intramuros.
El 7 de julio de 2015 el hombre empezó a padecer fiebre y tos. Fue asistido por un médico de la cárcel que le inyectó penicilina en el glúteo, pero lo hizo en forma incorrecta ya que le dañó el nervio ciático. Después de varios meses de internación y operaciones, Bracamonte quedó en silla de ruedas ya que perdió la movilidad de una de sus piernas.
En agosto de 2019 comenzó una demanda civil contra el Gobierno provincial con la cual se condenó a indemnizarlo a pagar $482 mil. El Estado apeló ese falló y logró bajar el monto a $402 mil, los cuales fueron ordenados a pagar en una sentencia el 13 de marzo.
Claro, en silla de ruedas recibió el beneficio de la prisión domiciliaria aunque continuó delinquiendo. No sólo vendiendo drogas en su casa si no participado de pelas vecinales, una de las cuales terminó con el incendio de una casa. Por este último hecho espera ir a juicio.
