El hecho ocurrió cerca de la medianoche del sábado, cuando había pocos clientes en el negocio. El dueño recdibió un culatazo en la cabeza y una patada en la nariz.

Cuatro ladrones se llevaron $5.000 de un restó bar de la Quinta Sección de Capital

Por UNO

En un asalto perpetrado a un bar restó de la Quinta Sección de la Ciudad, cometido por cuatro ladrones -aparentemente menores de edad–, se llevaron más de $5.000 en efectivo, celulares, notebooks, un par de unidades de disco y hasta el monitor de una computadora. Sucedió el sábado pasadas las 23.30, cuando había pocos comensales además del personal de servicio del lugar, cuyo propietario recibió un culatazo en la cabeza y una patada en la nariz de parte de uno de los asaltantes.

Ya quedaban pocas mesas ocupadas por clientes en el bar-restó Cápital, ubicado en Pueyrredón y Coronel Rodríguez, cuando tres jóvenes ingresaron por la puerta principal y un cuarto, por la de servicio, que da tras los mostradores y lleva a la cocina.

Si bien todos estaban armados, uno de los que entraron al salón cargó ruidosamente su arma (una 9 mm) de modo que todos la vieran, mientras anunciaba: “Esto es un asalto”.

“Los asaltantes, que actuaron a cara descubierta, habrán tenido entre 15 y 18 años”, explicó Arnaldo Gruini, (31), quien se hizo cargo del lugar hace una semana cuando se lo compró a su dueño original. “A mi novia, le sacaron la notebook, el Blackberry y $1.200 en efectivo”, agregó.

Dijo que entre los pocos clientes que quedaban, los ladrones “se alzaron $300 que tenía una pareja, además de $1.400 y un celular que debió entregarles un muchacho que estaba comiendo solo”.

Además, se apropiaron de su notebook, dos reproductores de DVD, dos CPU y un monitor de computadora. “Uno de ellos se dirigió a la caja registradora, pero yo me le antepuse. Por eso, me dio un culatazo en la cabeza y me pateó la nariz –aseguró Gruini mostrando las heridas–. Luego, sacó $2.500 de la recaudación”.

Posteriormente, los cuatro delincuentes se dieron a la fuga corriendo por Rodríguez hacia el Norte. Mientras el socio de Gruini los perseguía, este -todo ensangrentado- salió a la calle y solicitó ayuda a un móvil policial que justo pasaba frente al local. Si bien los efectivos fueron en la dirección indicada por las víctimas, no pudieron dar con el cuarteto que desapareció pese a todo lo que llevaban encima.