Vándalos arremetieron contra policías de la Comisaría 38 y uno de los efectivos terminó en el hospital con la cara hecha pedazos.

Batalla campal en un barrio de San Rafael dejó un policía internado

Por UNO

Una supuesta riña en el barrio El Molino de San Rafael terminó en una batalla campal. Vándalos arremetieron contra policías de la Comisaría 38 y uno de los efectivos terminó en el hospital con la cara hecha pedazos y con golpes en todo el cuerpo.

Antes de perder el conocimiento por la tremenda paliza, el auxiliar Luciano Videla (24) recurrió al uso del arma reglamentaria y le disparó a uno de los atacantes en una pierna.

El policía fue trasladado a la policlínica San Rafael con fractura de pómulo, traumatismo de cráneo y politraumatismo. El agresor, herido en la pierna, quedó internado en el hospital Schestakow con fractura de fémur. En el lugar de los incidentes, Policía Científica secuestró 6 casquillos de la 9 milímetros que habían utilizado los malvivientes para balear una casa.

El comisario Marcelo Calipo, jefe de la Distrital Sur, comentó: "Lo tenían en el piso porque el efectivo protegía el arma y le pegaron por todos lados, son fracciones de segundo y si no fuera por la reacción al usar el arma que sirvió para disuadir a los asociales, podría haber pasado lo peor. Le pegaron por todos lados. Casi me matan un policía", afirmó.

La juez Paula Arana está llevando el caso y por el momento, hay dos personas imputadas, el hombre herido en la pierna y la madre, ya que la mujer también participó en la golpiza a Videla. También la magistrada ordenó que le retiren el arma al efectivo y sea sometida a peritajes.

Mañana caótica

El episodio de violencia se suscitó el sábado por la mañana en las inmediaciones de Cantoni y Vélez Sarsfield, en el barrio El Molino.

Los efectivos respondieron a una llamada de urgencia en la que se hablaba de una pelea y que le estaban baleando la vivienda a una mujer.

Cuando Videla, junto con el oficial ayudante Hernán Lorca y el auxiliar Néstor Costa, llegó al lugar, se encontró con al menos 6 personas que, lejos de amedrentarse por los uniformados, se les abalanzaron.

Lorca y Costa se trenzaron con una parte del grupo y Videla salió en persecución de los vándalos que escaparon por el callejón Los Laureles.

La corrida dio sus frutos, el auxiliar les dio alcance, pero ahí comenzó la segunda parte de la batalla. Dos hombres y una mujer lo rodearon y a fuerza de golpes lo sometieron.

Videla quedó en el piso de rodillas y mientras lo castigaban duramente, se las rebuscó para que no le robaran el arma, porque ya le habían quitado un cargador. Después, para sacárselos de encima, desenfundó la 9 milímetros y le disparó a uno de los agresores en la pierna.

Cuando escucharon la detonación, los otros dos uniformados acudieron en su ayuda y llegaron, pero solo quedaba la mujer que le gritaba: "Le disparaste a mi hijo", al tiempo que le seguía pegando.

El policía fue internado y sometido a una intervención quirúrgica en el rostro. Por el lado de Lorca y Costa, también tuvieron politraumatismo pero de carácter leve.

"Hay un punto en que el policía no sabe ni lo que pasó, le pegaron tanto que al final perdió el conocimiento", afirmó el comisario Calipo minutos antes de ingresar a la policlínica San Rafael .

En cuanto al herido por el auxiliar, continuaba hospitalizado con custodia policial.

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