Rosana Villegas[email protected]
Fue en Aristóbulo del Valle y Matienzo. Según la policía, la víctima circulaba en un costoso auto y estaba domiciliada en el barrio La Gloria. En la escena del crimen, su mujer dijo a los gritos que lo mandó a matar el Rengo Aguilera.
Asesinaron de cuatro balazos a un ex barra brava del Tomba en San José
A Gonzalo Rubén Raía (32) le habría sonado el celular en la siesta de ayer y del otro lado del teléfono alguien lo habría citado en Aristóbulo del Valle casi Matienzo, de Guaymallén. Él arrancó su Suzuki Swift y llegó a la cita solo. Sin embargo, en el camino alguien lo entregó y apenas Raía bajó del auto, lo emboscaron. Recibió siete balazos desde corta distancia, aunque los vecinos dijeron que oyeron más de 14. Su mujer llegó al lugar gritando: “Lo mandó a matar el Rengo Aguilera”.
Todo parece sumar este crimen a la extensa lista que acumula la guerra de bandas del barrio La Gloria, en donde vivía la víctima, quien además integraba la barra brava del Tomba.
Cerca de las 15.30 Raía estacionó su auto negro con vidrios polarizados en calle Aristóbulo del Valle 220. Hasta allí habría acudido a reunirse con un conocido suyo, pero apenas salió del auto lo habrían atacado dos delincuentes que comenzaron a dispararle.
El hombre habría intentado refugiarse pero la balacera que recibió lo tumbó a escasos centímetros de su vehículo. “Lo han ejecutado, porque debajo del cuerpo se encontró plomo deformado, lo que indicaría que ya estaba en el piso cuando le han seguido disparando y que esos proyectiles que le provocaron orificios de entrada y salida terminaron impactando contra el asfalto y quedaron aplastados por el cadáver”, aseguró una fuente de la investigación.
Según la necropsia Raía recibió 7 disparos, uno de ellos en la boca, dos en el pecho, otro en la ingle, y el tiro de gracia que le perforó la nuca y le provocó la muerte en el acto, entre otros. No obstante, junto al cuerpo la policía halló más de una decena de casquillos de 9 milímetros, por lo que se especula con que le dispararon con dos armas. A todas luces los agresores de Raía no buscaban robarle (el hombre tenía en su poder $600 que quedaron en su bolsillo), su objetivo era que el hombre no diera un paso más.
Apenas ocurrió el crimen, la concubina de Raía llegó al lugar en una moto y al ver a su pareja ya inerte, comenzó a llorar a gritos, asegurando que lo había mandado a matar el Rengo Aguilera. Este dato no menor, disparó una investigación por esa línea y así, los pesquisas lograron confirmar que el hombre se dedicaría a la compra y venta de vehículos y había compartido negocios con el líder de la barra brava del Tomba.
Sin embargo, esta no sería la única vinculación entre ellos. Las averiguaciones policiales habrían establecido que la víctima también integró la hinchada tombina y que de hecho era la mano derecha del Rengo, pero cuando este cayó preso, Raía se habría separado del grupo de allegados de Aguilera y buscó ser la cabeza de la barra brava, pero fue expulsado. “Esas osadías se pagan”, comentó casi al pasar uno de los investigadores del caso.
Apenas unos minutos más tarde, la noticia del crimen llegó hasta el entrenamiento de Godoy Cruz y fue lo más comentado por los barrabravas que conocían a Raía. Varios lo señalaron como un díscolo que se separó de la barra tiempo atrás. En su prontuario policial figura que pasó por la cárcel en el 2002 por delitos contra la propiedad.
En el escenario del crimen, la policía dio con un joven que dijo ser amigo del hombre asesinado, que sería quien lo encontró acribillado segundos después de haber sido atacado. Pero, su versión no convenció a los pesquisas y luego de que se le tomara declaración se lo envió para realizarle una prueba de guantelete, el peritaje para saber si disparó un arma de fuego.
En tanto, dadas las posibles vinculaciones de este asesinato con la guerra de bandas del barrio La Gloria, el caso pasó a manos del fiscal de Delitos Complejos, Santiago Garay.


