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Padre Nuestro que desde el cielo vigilas la parrilla, no nos permitas cometer estos sacrilegios contra el plato principal de los argentinos.

Los 10 pecados capitales del asado

Por UNO

Con ingenio y mucho trabajo de campo (léase currículum en asados devorados), José Barki recopiló enel sitio Planetajoy.com un listado de las cosas que no se debe hacer al preparar este plato típico

de Argentina.

Aquí va la lista, a ver si le podés agregar algo de tu propia cosecha.

1. Usar alcohol para prender el fuego

Los asadores consagrados consideran esto una verdadera mariconeada. Utilizar alcohol para

invocar a la diosa de las llamas no sólo acelera el proceso de incineración del fuego y nos priva

de una gloriosa "previa" -con vino y quesito mientras el asunto se pone en marcha-, sino que

también resulta muy peligroso.

2. Echar al fuego cualquier leña

El fuego no es el hipopótamo de Pumper Nic, al que se le puede echar cualquier cosa. Hay que

cuidarlo, avivarlo, verlo crecer como a un niño sin que se convierta en un monstruo. En este

sentido, es muy común que el fuego se apague porque la leña no es buena o porque uno tira pedazos

demasiado grandes. Aquí, tres datos a tener en cuenta: primero, que la leña que se va a utilizar

debe estar siempre estacionada, sin humedad; segundo, que las dos mejores variedades para hacer un

asado son la de espinillo y la ñandubay (no el quebracho); tercero, que hay que tener paciencia

porque un leño grande tarda una hora y media hasta que está listo para calentar nuestro asado.

3. Tapar la carne con papel de diario

Uno de los grandes temores de cualquier asador es que la brasa no alcance para cocinar la

carne. Por eso utilizan toda clase de artilugios para lograr el ansiado "efecto hornito". Uno de

ellos es tapar la carne con papel de diario. Sin embargo, los expertos consultados afirman que esto

no es recomendable desde el punto de vista sanitario.

4. Cortar la carne para ver si está jugosa

Cortar la carne para "ver si está jugosa" debería ser caratulado por la Justicia de los

asadores como un crimen de lesa humanidad. Ese tajo (por más leve que sea) provoca un drenaje de

los jugos más sabrosos y hace que termine seca como suela de zapato. Este error se aprecia

especialmente en lomos y bifes de chorizo, que pierden toda gracia cuando no están jugosos.

5. Poner la carne congelada en la parrilla

Sucede con frecuencia. Uno hizo las compras la noche anterior y decide que la carne se

quedará en el freezer hasta el día siguiente, "para que se conserve mejor"; y luego, directo a la

parrilla. Error grave. El que haga esto comerá un asado duro. Antes de echar la carne a la parrilla

hay que estabilizar temperaturas: sacarla del congelador, que pase al frío de la heladera y recién

ahí llevarla a la parrilla.

6. Bajar demasiado la parrilla

Como dijimos, el asador amateur convive a diario con el miedo a que se le apague el fuego y

que la brasa no alcance para cocinar la carne. Por eso baja la parrilla hasta que los fierros casi

tocan el carbón. El resultado es, indefectiblemente, que la carne quede arrebatada. Esto es: carne

cocida por fuera -inclusive calcinada- y roja por dentro.

7. Poner la tira de asado así nomás

La tira de asado es el corazón de toda buena parrillada y prepararla es tan simple que

resulta increíble que, al momento de echarla a las brasas, muchos cometan el error de colocarla de

costado o, peor aún, con el lado del hueso hacia arriba. La tira siempre se coloca con los huesos

hacia abajo y puede permanecer así durante horas. Recién poco antes de servirla se la rota para que

se terminen de cocinar los otros costados.

8. Servir la carne en bandejas metálicas

El asado puede quedar perfecto, pero si se come frío, todo el esfuerzo habrá sido en vano.

Eso le pasa a los amateurs que llevan la carne a la mesa en bandejas metálicas que bajan la

temperatura de la carne. Lo correcto es utilizar tablas de madera, aunque lo ideal es usar braseros

que aseguran que los cortes lleguen a la mesa calentitos, como debe ser.

9. Apurar mollejas y chinchulines

Uno de los errores más comunes es apurar mollejas y chinchulines colocando bajo ellas gran

cantidad de brasas, lo cual genera una detestable "gomosidad" de la achura en cuestión. Una buena

alternativa en el caso de las mollejas es calentarlas y, una vez que están lo suficientemente

sólidas para cortar, echarlas como lonjas para que queden bien crocantitas.

10. Ser ansioso

Dejamos este último punto para el final porque sin dudas es el más importante. Todo lo que

apunte a acelerar el proceso del asado terminará saliendo mal: poner pastillas para prender el

fuego, usar briquetas, reavivar las brasas con secadores de pelo o darle a la carne más vueltas que

una calesita. El asado es el elogio de la lentitud y el disfrute sagrado se encuentra en dedicar al

proceso el tiempo que merece.

Fuente:

Planeta

Joy.com