El partido estaba para cualquiera de los dos, la adrenalina estaba en crecimiento, y fue River el que no desaprovechó la opción que le dio el destino.
Nicolás Domingo cortó en el mediocampo, pero un compañero se la llevó por delante y habilitó involuntariamente a Juan Fernando Quintero, que diez minutos después de ingresar, definió a un costado ante Martín Campaña.
Fue el golpe de gracia para River, que se recluyó en su campo y trató de defender la diferencia, sabiendo que en un contragolpe podía liquidar la historia.
Ese toque final llegó gracias al gran momento de Santos Borré, que pleno de confianza, probó de media distancia y la colgó junto a un palo para darle tranquilidad a Gallardo y compañía.
River está en semifinales, otra vez, y se ratificó como un equipo copero, pese a los cambios de nombre, de esquema o de otra situación.




