Se espera que por la sala de audiencias de la Corte de Distrito de Nueva York, que lleva adelante
el proceso, desfilen varios nombres conocidos en Wall Street que trabajan o trabajaron para
compañías tales como Goldman Sachs y la consultora McKinsey, entre otras.
La causa fue promovida por el gobierno federal en tiempos en que la crisis financiera que se
generó en Estados Unidos puso en entredicho la transparencia de los mercados de derivados, donde se
comercializan diversos fondos de cobertura (hedge funds) con distinto grado de riesgo.
Según la Fiscalía, que debe sostener la acusación, se trata del mayor juicio en su tipo en la
historia del país.
En ámbitos políticos ven a este proceso como una suerte de examen para las autoridades
gubernamentales que intentan demostrar que el uso o abuso de información privilegiado es una
"práctica común" en el sector y tener así argumentos para promover mayores regulaciones.
Principal acusado
Raj Rajaratnam, el principal acusado, es oriundo de Sri Lanka pero tiene la ciudadanía
estadounidense y trabaja desde hace años en el mundo de los mercados financieros.
Además de él, están acusadas más de 20 personas, entre ejecutivos, abogados y operadores
bursátiles. Varios de ellos optaron por declararse culpables.
El cofundador de Galleon Group salió en libertad bajo fianza tras haber sido arrestado en
2009.
Desde entonces insiste en declararse inocente y confía que podrá demostrarlo en este juicio
que se extenderá entre seis y ocho semanas.
Si el acusado es encontrado culpable, podría enfrentar una pena de hasta 20 años de prisión y
el juicio podría tener ramificaciones en otros casos.
Repercusiones en el mercado
La prensa especializada pone su mirada en las repercusiones que puede tener este
juicio, sobre todo en la imagen de otras compañías desde donde supuestamente se filtró información
sensible que habría permitido al acusado anticipar operaciones de compra venta de títulos y así
obtener mayores rendimientos.
Uno de los condimentos de este proceso es la posibilidad de que el director ejecutivo de
Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, sea llamado a testificar.
La vinculación con este conocido banco de inversión surge de las sospechas que pesan sobre
Rajat Gupta, ex jefe de la consultora McKinsey y ex miembro de la junta directiva de Goldman Sachs.
Según se cree, Gupta habría avisado de la llegada de una inversión por unos US$5.000 millones
a Goldman Sachs lo que le habría permitido a Rajaratnam comprar acciones antes de que se concrete
esa operación y luego venderlas a un valor superior.
La Comisión de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) también presentó cargos en su contra.
Las compañías desde las que se filtró la información no enfrentan ninguna acusación formal y
en general se presentan como víctimas del accionar de empleados a los que consideran infieles.
Sin embargo, cabe la posibilidad de que esas empresas tengan que explicar ante la Justicia
cómo se produjeron las filtraciones.
Si surgen evidencias de que sus ejecutivos entregaron intencionalmente información sensible
para manipular los precios en el mercado de títulos y acciones, eso puede ser motivo para demandar
a esas empresas, comenta el sitio especializado en economía Bloomberg, citando la opinión del
abogado neoyorquino Mark Rifkin, quien representa a un grupo de inversores.
Desde la defensa de Rajaratnam niegan que se hayan realizado actividades ilícitas y sostienen
que los asesores de inversiones realizaban consultas de rutina dentro diferentes compañías como
parte de la búsqueda de noticias sobre los movimientos del sector.
Escuchas telefónicas
Entre las pruebas que pueden ser utilizadas se encuentran las grabaciones de cientos de
conversaciones telefónicas entre el acusado y empleados de otros bancos y empresas financieras.
Para la parte acusadora, estas cintas de audio son concluyentes. Otros, sin embargo, dicen
que la defensa también tiene posibilidades de demostrar que esas grabaciones fueron sacadas de
contexto e interpretadas de manera incorrecta.
También se especula con que alguna de esas conversaciones puede incluso beneficiar al
acusado.
El diario The New York Times destaca el hecho de que el Departamento de Justicia haya
utilizado estas técnicas de investigación que son "tradicionalmente" empleadas en la persecución
del crimen organizado.
Según el citado matutino, con el empleo de estas herramientas la investigación ha llegado al
escalón más alto en el ámbito de las corporaciones financieras estadounidenses.
