En lo que significó un shock para toda Rusia, la policía de Tartaristán (una república del centro del país, con tradición musulmana) encontró a unas 60 personas pertenecientes a una secta islámica que vivían en búnker subterráneo hacía más de 10 años.
Según informó la agencia de noticias AFP, la secta islámica obligó a vivir a sus adeptos -adultos y niños- durante diez años en una vieja casa transformada en mezquita clandestina, preparada por su líder espiritual, Faizrajman Satarov (85).
El hombre, quien en 1964 se declaró profeta, impuso a los miembros de la secta una vida reclusa, prohibiéndoles salir del refugio salvo por urgencias, enviar los niños a la escuela o recibir tratamiento en un hospital.
“Los niños no tenían contacto con el mundo exterior, no fueron a la escuela, no fueron a instituciones médicas, lo que constituye la peor de las violaciones de los derechos del niño”, dijo el ministerio de Interior local.
El refugio, construido en forma de un laberinto, incluía pequeñas celdas de 2x3 metros, “donde los niños vivían en condiciones insalubres, sin aire fresco”, precisó la misma fuente. Todos los niños hallados en el lugar fueron hospitalizados.
El búnker fue allanado el 1 de agosto, cuando la policía investigaba sobre un atentado, informó la prensa rusa.
Raniss Bajitov, un inspector de la policía local, dijo que “casi 60 personas vivían allá, entre ellos varios niños”. Las autoridades de Tartaristán informaron la presencia de 19 menores.
Satarov adquirió la propiedad adonde "todos los miembros de la secta se mudaron progresivamente para vivir en permanencia” en 1996, precisó el ministerio. Las autoridades no dieron precisiones que permitan comprender cómo esta secta pudo existir durante más de diez años sin jamás levantar sospechas de la policía.
La justicia ya inició investigaciones contra Satarov y contra varios de los adultos implicados por negligencia en sus responsabilidades para con los niños.
Tartaristán es considerado como un modelo de tolerancia religiosa pero las autoridades se inquietan cada vez más por el avance de un islam fundamentalista en esta república de Rusia central, además de la aparición de grupos armados.
Fuente: AFP


