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Se trata de Marina Walker, quien en 2006 ganó un premio mundial de Reuters. Se desempeña en ese área del Centro de Integridad Pública, que prevé descubrir la corrupción y diversos tipos de males sociales que degradan el planeta.

Una mendocina es subdirectora del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, en Washington

Por Jaime CorreasDirector Periodístico de Diario UNO

Enviado Especial a Estados Unidos

El mundo es un pañuelo. El primer día del programa de transparencia y responsabilidad fiscal organizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos nos encontramos en Washington, Estados Unidos, con una mendocina, Marina Walker.

Marina es la segunda en la dirección del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, que desde el Centro de Integridad Pública se ocupa desde 1990 de investigar con las armas del periodismo para descubrir la corrupción y diversos tipos de males sociales que degradan el planeta. Ella en 2006 ganó un premio mundial de Reuters por una investigación ambiental. El organismo en el que trabaja se ocupa también de temas ligados al medio ambiente.

Washington amaneció nublado y antes de ir al encuentro de nuestra compatriota, el grupo de periodistas y economistas iniciamos la jornada en el Meridian International Center, nuestra agencia en el programa. La sede fue la casa de infancia de Katherine Graham, la mítica directora del Washington Post en el Watergate. Conocimos a las autoridades, Pat Kowall, del Departamento de Estado, y Riley Sever, de Meridian.

Almorzamos con Diego Cabot, de La Nación, y nuestros intérpretes simultáneos, Hernando Soto, cubano, y Charly Kimberley, venezolano, una comida deliciosa en un restorán vietnamita y luego fuimos a Best Buy, el emporio de lo electrónico a precios bajísimos. De allí, gratificados con los manjares vietnamitas y las bolsas de compras, marchamos a ver a Seth Jaffe, de la Oficina de Ética Gubernamental.

Pero sin duda que el plato fuerte venía luego con Marina Walker. Ella nos contó que estos centros de investigación periodística surgieron con las crisis de los periódicos. “Miles de periodistas quedaron sin trabajo por los recortes, que se hicieron sobre todo en los departamentos de investigación y en las corresponsalías”, nos comenta para explicar el porqué de la organización que hace investigaciones de temas ásperos.

“A nosotros nos financian fundaciones. No recibimos dinero ni de empresas, ni de particulares, ni de gobiernos. Eso nos da independencia para investigar”, argumenta Marina y nos cuenta que su día comienza temprano porque coordina vía Skype grupos de periodistas en diversos puntos del planeta que están investigando algún tema complicado. Ahora está con uno de sobrepesca de pesqueros chinos en el Pacífico Sur. Periodistas de Perú y Chile están en esta investigación.

Marina tiene dificultades a veces para encontrar una palabra en su lengua materna. “Es que estoy todo el día hablando en inglés y me salen las palabras que uso acá”, se excusa, mientras nos cuenta que trabajan mucho con lo que hay en la red, usando las leyes de acceso a la información y en un consorcio internacional con más de cien periodistas en cincuenta países.

Cuando la dejamos, todavía quedan horas de luz. Y Washington es un lugar con mucho para ver. 

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