Hace tan sólo cuatro años representó la renovación y la apertura de una nueva etapa en el partido oficialista. Soraya Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971) ha vivido desde entonces una trayectoria política meteórica hasta consagrarse como la mano derecha de Mariano Rajoy. Su lealtad, pero sobre todo su eficacia y capacidad de trabajo, la convirtieron en la piedra piramidal sobre la que el nuevo presidente español estructura su Gobierno.
Soraya Sáenz de Santamaría asume como vicepresidenta primera, ministra de Presidencia y portavoz, un puesto de máxima confianza, y afronta la complicada tarea de coordinar el Ejecutivo en una legislatura de difícil lucha contra la crisis y el desempleo.
Empezó como una apuesta personal, se convirtió pronto en una revelación y acabó la pasada legislatura como una consagrada figura dentro del partido. El escenario era muy exigente: portavoz del PP en el Congreso tras la segunda derrota electoral. Y fue su trampolín. La que muchos bautizaron como "la niña de Rajoy" se hizo adulta hasta convertirse en una figura imprescindible.
Trabajadora, inteligente y bien valorada por sus adversarios políticos, ha estado presente en los primeros movimientos de Rajoy. Su mano se siente en todo el gabinete y en el nombramiento de su sucesor en el Congreso, Alfonso Alonso.
Madre apenas hace un mes, prácticamente no se tomó un respiro por su maternidad. Rajoy tenía una tarea clave para ella. En las últimas semanas fue la encargada de dirigir la representación del PP en el traspaso de poderes con el Gobierno socialista en funciones. Una oportunidad para conocer de primera mano la realidad de cada uno de los ministerios.
La nueva "número dos" no la tuvo fácil. En sus inicios como portavoz del PP en el Congreso despertó el recelo de algunos por su juventud y su experiencia, sin embargo, su trabajo y entusiasmo no tardaron en convencer a los incrédulos. Ahí están para el recuerdo sus vibrantes duelos con los sucesivos vicepresidentes de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega y Alfredo Pérez Rubalcaba, que demostraron su talla política y la hicieron muy conocida entre los ciudadanos.
Nació y estudió en Valladolid, donde se licenció en Derecho. Con 28 años ganó las oposiciones para ser abogada del Estado y ejerció como abogada del Estado jefe en León de 1999 a 2000.
Y llamó a la puerta de la política en 2000. Envió su currículo a la Vicepresidencia Primera que dirigía Mariano Rajoy. Un amigo le informó de que buscaban un abogado del Estado. El entonces jefe de Gabinete de Rajoy, el ya fallecido Francisco Villar, quedó enormemente sorprendido.
Pasó de asesora de Rajoy a las listas por Madrid y, aunque tuvo que esperar a la renuncia de Rodrigo Rato para ocupar escaño en el Congreso, tomó la difícil tarea de ocuparse de la política autonómica y la reforma de los estatutos en la etapa de Zapatero, como el Estatut de Cataluña. Su trabajo brilló con nota y se consagró como una leal persona de Rajoy.
Fuente: ElMundo.es




