Gerardo Kakazu es un argentino que vive en Japón hace 15 años y que este viernes vivió el peorterremoto de la historia de ese país en los últimos 140 años. Resalto que los ciudadanos están muy
bien preparados y nadie tiene pánico.
"Comenzó a las 14.45 y fue fuertísimo, de 8.9°. Hubo otro a los 20 minutos de 7.5° y a lanoche se sienten temblores de 4°, 5° y en forma permanente", relató Gerardo a diariouno.com.ar, quien vive con su esposa e hijos a poco más de 80 kilóemtros delepicentro. En otro orden, fueron encontrados los tresargentinos que se daban por desaparecidos tras el terremoto de este viernes en Japón. Están convida y en un refugio de la localidad de Sendai. El padre de la familia había denunciado a la prensaque no podía ubicar a su esposa y sus dos hijos. No quedan argentinos desaparecidos. Gerardo contó que después de las 18 de Japón se sintieron otros dos sismos fuertes. "Lógicamente estamos asustados porque el tsunami causó más destrozos que el terremoto en sí ycontinúan los alertas. Las casas y las construcciones están preparadas para soportar sismos de esamagnitud, casi no hubo edificios caídos salvo las construcciones más viejas, pero después sobrevinoel agua y se llevó todo". Resaltó que cuando ocurren este tipo de catástrofes los medios de comunicaciónpermanentemente informan a la población, como en este caso dónde se combinaron el tsunami, lasevacuaciones y el estado de las plantas nucleares. Dijo que tiene a sus padres y hermanos en Argentina y que se comunicó con ellos parallevarles tranquilidad. "Todas las comunicaciones, celular, el teléfono fijo, el gas y laelectricidad se corta por un sistema de seguridad. Una vez que se normaliza todo vuelve elfuncionamiento normal. El problema ahora es el transporte en Tokio porque millones de personas semovilizan y los taxis no alcanzan", explicó el argentino. A pesar de la situación que se vive en el país Gerardo aseguró que no hay pánico en la gente " porque acá están acostumbrados y preparados mentalmente desde chicos. En una hora todos losalimentos no perecederos y el agua voló del supermercado, la gente se llevó todo, pero es todo enorden no en caos, son muy organizados y tranquilos.




