El ministro de Salud egipcio confirmó que en las últimas horas se produjeron cinco muertos en medio del choque de opositores y pro Mubarak. El Ejercito comenzó a detener manifestantes.

Recrudeció la violencia en Egipto y ya son al menos cinco los muertos por los enfrentamientos

Por UNO

Los enfrentamientos entre partidarios a Mubarak, quien se niega a dejar el poder, y los opositoresal régimen se reavivaron esta madrugada en la plaza Tahrir, donde una vez más volvieron a

escucharse detonaciones de armas de fuego.

El Ejército desplegó varios tanques en la plaza Tahrir y comenzó a arrestar a algunas

personas, supuestamente responsables del estallido de violencia.

Los manifestantes contrarios al Gobierno, acampados en los alrededores de la plaza tras la

protesta pacífica del martes habían pedido al ejército que interviniese. A pesar de esto, se espera

la llegada de autobuses llenos de partidarios de ambos bandos a la plaza.

El origen de los movimientos de esta madrugada se encuentra en la explosión de violencia de

la tarde de ayer.

Mubarak decidió que solo un baño de sangre podía salvar su régimen y lanzó a miles de sus

matones, camuflados como manifestantes, sobre este centro simbólico de la revuelta.

Fue una jornada tan violenta como grotesca. La represión se disfrazó de enfrentamiento civil,

mientras los militares asistían a la venganza de Mubarak tan impasibles como en días anteriores.

Ayer los defensores de Mubarak irrumpieron en la céntrica plaza Tahair (Liberación), atacaron

a los miles de manifestantes que reclaman la renuncia del mandatario con golpes de puños, palos y

cócteles Molotov.

Alrededor de las 16:00 (11:00 hora Argentina) se escucharon algunos disparos y comenzaron a

verse personas heridas que eran arrastradas desde sus extremidades por otros manifestantes, según

constató Télam.

Se trata del noveno día consecutivos de protestas que ayer causaron una muerte y desde su

inico unas 300, además de miles de heridos.

"No somos violentos y somos mayoría", dijo a Télam uno de los manifestantes que apoyaban a

Mubarak, mientras corría hacia el epicentro de las protestas en la capital egipcia, la cual se

convirtió en escenario de una "verdadera batalla campal".

Los seguidores de Mubarak, que se niega a renunciar, aunque el martes por la noche anunció

que no se presentará a un nuevo mandato, ingresaron por la entrada principal de la plaza, por la

calle Abd El Moniemm Riad, uno de los laterales del Museo Egipcio.

Ante la pasividad del Ejército, que prometió no reprimir a ninguno de los grupos, los

corresponsales extranjeros decidieron alejarse a un hotel ubicado a 500 metros de la plaza, desde

donde se pudo observar a miles de partidarios del jefe de Estado (ellos dicen ser cerca de 500.000)

caminando hacia el Museo de Historia.

Sin embargo, algunos de esos partidarios de Mubarak intentaron entrar al hotel en donde parte

de la prensa internacional, entre ellas la enviada de Télam, se refugiaban.

Los periodistas tuvieron que escapar y se alojaron en el piso 21 del Hotel Hilton de El

Cairo, luego de que los manifestantes derribaran las vallas de seguridad, aunque la seguridad del

hotel pudo resistir la embestida.

Sobre el puente 6 de octubre -a 400 metros del núcleo de los opositores- ingresaban autos

abarrotados de personas y con gente sobre los techos que portaban banderas de Egipto.

Dos camiones militares se interpusieron entre ambos bandos en una de las calles laterales

linderas al Museo de Historia para intentar controlar la situación.Los soldados realizaron disparos

al aire para amedrentar a los manifestantes.

En la puerta del hotel donde la prensa decidió refugiarse, partidarios del presidente

cantaban: "Larga vida a Mubarak / Queremos a Mubarak".

"No necesitamos a los políticos. Vamos a seguir en la plaza.

No sabemos dónde está (el opositor y Nobel de la Paz, Mohamed) El Baradei, pero vamos a

seguir y no necesitamos más organización que resistir en la plaza", dijo a Télam Mahmud Mamdouh,

contador, de 30 años.

Saleh Sallm, profesor desempleado, dijo que "Mubarak tiene que resolver el problemas de los

miles de profesores desocupados, él es el responsable de lo que está pasando en el país y no los

manifestantes".

Los opositores a Mubarak dijeron que sus partidarios eran miembros de las odiadas fuerzas

policiales vestidos de civil, una acusación negada por el Ministerio del Interior.

Tras el ataque, la principal figura de la oposición, el Premio Nobel de la Paz Mohamed

ElBaradei, llamó al Ejército a intervenir para detener los enfrentamientos, pero los soldados

permanecieron en alerta mirando.

Esta noche, el vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, condicionó el diálogo con otras fuerzas

políticas al fin de las protestas e instó a los manifestantes en la plaza de Tahrir, a regresar a

sus hogares, informó la televisión estatal egipcia Nile TV.

"No habrá diálogo con las fuerzas políticas hasta que no cesen las manifestaciones y volvamos

a la vida cotidiana", dijo Suleiman.

La crisis destada en Egipto, inspirada en las revueltas en Túnez, alarmó a Estados Unidos,

alido clave en la conflictiva región y despertó el temor de que el malestar se expanda a otros

países árabes que también tienen liderazgos autoritarios.

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló con Mubarak por teléfono durante media hora

el martes por la noche después de que el mandatario, de 82 años, anunciara su plan.

"Lo que está claro y lo que indiqué esta noche al presidente Mubarak es que creo que una

transición ordenada debe ser significativa, debe ser pacífica y debe comenzar ahora", dijo Obama.

Sin embargo, Mubarak no dio marcha atrás. Un comunicado del Ministerio de Relaciones

Exteriores rechazó la presión de Estados Unidos y Europa para que comience la transición de

inmediato y dijo que "buscan incitar la situación interna en Egipto".

El respaldo internacional de Mubarak, durante tres décadas un defensor incondicional de la

política occidental en Oriente Medio, se diluye.

Además de Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unidos también pidieron una transición

rápida. Mienras que Israel, que firmó un tratado de paz con Egipto en 1979, manifestó que observaba

la situación de su vecino con nerviosismo.