El robot de la NASA, en cuyo diseño colaboró un ingeniero argentino, comenzó a enviar fotos y videos tras el exitoso aterrizaje de la misión en Marte.

Primer reporte del Curiosity

Por UNO

El robot Curiosity empezó a enviar imágenes durante su primer día en Marte com parte de la misión de la NASA, la agencia espacial estadounidense.

En las fotos se reconoce una montaña situada a varios kilómetros de distancia, hacia la cual se irá acercando la zona durante el próximo año. La montaña, formada por diferentes capas de restos geogólicos, tiene más de 5000 metros de altura.

Además, las imágenes muestran el suelo marciano en el lugar donde aterrizó el robot. "Reconocemos que es muy plano y que hay muchos guijarros pequeños", dijo la experta de la NASA Joy Crisp. "Ni delante ni detrás del vehículo vemos obstáculos que puedan constituir un problema durante su desplazamiento", añadió, según recogió el diario La Nación.

Hoy comenzarán a funcionar dos antenas del Curiosity que facilitarán la comunicación con la Tierra. En tanto, el robot no podrá iniciar hasta dentro de más de una semana las primeras investigaciones. Puede pasar incluso un mes hasta que comience a tomar muestras del terreno con su taladro.

El aterrizaje del vehículo móvil de casi una tonelada puso fin a una hazaña arriesgadísima y sin precedentes en la exploración planetaria, que hizo estallar en aplausos y abrazos a cientos de ingenieros e investigadores de la NASA.

Uno de ellos es el argentino Miguel San Martín, quien tuvo a su cargo el diseño del sistema de guiado, navegación y control de la misión, un software que permitió que todo el descenso fuera automático y requirió medio millón de instrucciones de computadora.

El Curiosity está equipado con diez instrumentos que deberá poner a prueba antes de iniciar su marcha. Estos incluyen desde un láser para vaporizar rocas e identificar todo un rango de compuestos orgánicos, hasta un telescopio con un minilaboratorio para analizar polvo y rocas, y otro para detectar y evaluar partículas de alta energía que impliquen un peligro para los astronautas, en caso de que se emprenda una eventual misión humana a Marte.

También lleva un cromatógrafo, un espectrómetro, un instrumento de difracción y fluorescencia de rayos X que examinará muestras recogidas por el brazo robótico y está diseñado para identificar y cuantificar minerales en rocas y suelos.

Una cámara especial le permitirá tomar imágenes en primer plano de rocas, suelos, hielo (si lo encontrara), y revelará detalles más pequeños que el grosor de un cabello humano, o podrá hacer foco en objetos que se encuentren a más de un brazo de distancia. Otra cámara montada en un mástil, aproximadamente a la altura de los ojos humanos, tomará imágenes en alta resolución y color de los alrededores del vehículo, y podrá almacenar video HD, lo que permitirá ver materiales recolectados y tratados por el brazo robótico.

La nave llegó a la atmósfera del planeta rojo a una velocidad de 20.000 kilómetros por hora, protegida por la cápsula más grande que haya utilizado la NASA. Comenzó a frenar con el mayor paracaídas que se haya usado fuera de la Tierra, "con un diámetro efectivo de 16 metros y unas líneas de 50 metros de longitud", explica Sánchez.

Poco después de tocar suelo marciano, tras los "siete minutos de terror" del descenso, durante los cuales debió accionar 76 dispositivos diferentes, el Curiosity empezó a transmitir datos a la sonda Odyssey.

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