Por primera vez en la historia, un sumo pontífice brindó una entrevista televisiva. Benedicto XVI aceptó responder las preguntas de ciudadanos de distintos lugares del mundo en diálogo con la televisión pública italiana.
Benedicto XVI respondió preguntas a personas de todo el mundo en un programa de la RAI. Habló del tsunami y también de la violencia religiosa.
Por primera vez en la historia del Vaticano el Papa dio una conferencia por TV
Con sotana blanca, sentado frente al escritorio de su estudio privado del palacio apostólico y con voz algo ronca el pontífice respondió a siete preguntas formuladas por personas de países y condiciones muy diferentes: una niña japonesa, una mujer musulmana de Costa de Marfil, una madre italiana y estudiantes cristianos de Irak, entre otros.
El programa, que duró una hora y veinte minutos, fue grabado con anticipación y transmitido a las 14:00 horas, aproximadamente la misma hora en la que se cree que murió Jesús. El programa arrancó con la pregunta sobre el "sentido del dolor" de una niña italo-japonesa de siete años, Elena, quien presenció la muerte de otros niños, sintió temblar su casa y quedó traumatizada por el terremoto seguido de tsunami que azotó el 11 de marzo pasado a su país.
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Durante sus preguntas, el Papa se refirió a los temas más importantes de la agenda internacional, como el tsunami que afectó a Japón o el conflicto político en Irak.
"No tenemos respuesta" al dolor que generó el tsumani, dijo, ante la consulta realizada por una niña japonesa. "Querida Elena, te saludo con todo el corazón. También yo me pregunto: ¿por qué es así? ¿por qué tienen que sufrir tanto, mientras otros viven cómodamente?", contestó alemán.
Entre las siete personas escogidas para realizar una pregunta, de las más de 2.000 propuestas a la redacción, figuraba la de la niña italo-japonesa de siete años, Elena, quien presenció la muerte de otros niños, sintió temblar su casa y quedó traumatizada por el terremoto seguido de tsunami que azotó el 11 de marzo pasado a su país.
Además, Benedicto XVI exhortó a "las instituciones y a todos los que tienen una posibilidad de hacer algo" para que ayuden a las comunidades católicas de Irak, amenazadas por islamistas. "La violencia no viene nunca de Dios", advirtió.