En El Cairo la policía chocó con manifestantes que protestaban por la muerte de más de 70 personas al final de un partido de fútbol en Port Saidl.
El corresponsal de la BBC en la capital egipcia, Jon Leyne, informó que decenas de miles de personas se concentraron a lo largo del día en al simbólica plaza Tahrir y que algunas de ellas intentaron entrar al edificio del ministerio del Interior.
La policía repelió a los manifestantes con andanadas de gases lacrimógenos y balas de goma. Al menos 20 personas resultaron heridas por inhalación de gases, según fuentes médicas.
Los manifestantes culpan a la policía y a los militares de "inacción" y "negligencia" en el manejo de los disturbios deportivos del miércoles en Port Said, que dejaron más de 70 muertos y cientos de heridos.
Algunos aseguran que los fanáticos que acompañaban al equipo visitante cairota fueron atacados precisamente por su papel en el derrocamiento del ex presidente Hosni Mubarak.
Tras la batalla campal, el consejo militar egipcio que dirige el país destituyó a la directiva de la federación egipcia de fútbol y anunció la dimisión del gobernador de la ciudad.
El primer ministro, Kamal al Ganzuri, anunció las medidas en un debate parlamentario muy agitado, mientras hinchas de fútbol se reunían en El Cairo para manifestarse.
El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA) decretó un duelo nacional de tres días y celebró una reunión de emergencia para examinar "las medidas necesarias para afrontar las consecuencias de estos acontecimientos trágicos".
Fuente: BBC Mundo y AFP




