El presidente Barack Obama ofreció el sábado su apoyo moral a los trabajadores federales de manejo de emergencias instalados para el paso del huracán Irene por la costa este durante el fin de semana, y a los 6.500 soldados que están a la espera en caso de que se necesite su ayuda tras la tormenta. Al menos ocho personas, incluidos un niño de 11 años, una joven de 15 y un surfista de 55, murieron en incidentes relacionados con el fenómeno climático, confirmaron funcionarios de emergencias.
"Todo el mundo aquí, ustedes, están haciendo un gran trabajo", dijo Obama a decenas de trabajadores durante una visita al centro de mando de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, o FEMA por sus siglas en inglés. Plenamente activado y operativo durante todo el día, el centro ayuda a coordinar la respuesta nacional a desastres naturales.
Por su parte, el secretario de Defensa Leon Panetta le dijo a 6.500 soldados en servicio activo que estuvieran preparados para ayudar con los esfuerzos de socorro después del paso de Irene. Panetta emitió una orden de preparación para despliegue de tropas de todas las ramas de las fuerzas armadas, dijo el portavoz George Little.
La solicitud de la posible ayuda provino de estados en la ruta de la tormenta.
En el Centro de Coordinación de Respuesta Nacional, Obama dijo que vigilaba la situación muy de cerca. Estuvo acompañado por el administrador de la FEMA Craig Fugate, la secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano, y su asistente para seguridad nacional John Brennan. Agradeció sus esfuerzos a los trabajadores, que estaban sentados en módulos de computador vestidos con chalecos de color rojo o azul.
Obama dijo que recibió una respuesta alentadora durante las conversaciones del viernes con gobernadores y alcaldes de los estados afectados cuando les preguntó qué más necesitan para prepararse.
"Había calma a través del teléfono y eso era una buena señal", dijo a los trabajadores.
"Esto aun va a ser obviamente una situación crítica para muchas comunidades, pero saber que tenemos un excepcional equipo de respuesta como este marca toda la diferencia del mundo", dijo. "Especialmente porque ustedes no van a dormir nada en las próximas 72 horas".
El equipo de manejo de emergencias de Obama lo actualizó sobre los detalles de la tormenta el sábado en la mañana, antes del viaje a la sede de la FEMA, dijo la Casa Blanca. El presidente pidió que se le avise la evolución a medida que el huracán azota la costa este.
"Van a ser 72 horas muy largas y, evidentemente, una gran cantidad de familias van a resultar afectadas", dijo el presidente.
Las víctimasAl menos ocho personas, incluidos un niño de 11 años, una joven de 15 y un surfista de 55, murieron en incidentes relacionados con el huracán Irene, que golpea a la costa este de Estados Unidos, dijeron funcionarios de emergencias.
Cinco de los decesos se produjeron en Carolina del Norte, estado en el que Irene toco tierra en la mañana de este sábado con vientos de 140 km/h para luego dirigirse a la costa este de Estados Unidos con un poco habitual rumbo a Nueva York.
Tres de los fallecidos perecieron en accidentes de tráfico a causa de las condiciones climáticas, otro fue un hombre que sufrió un ataque cardíaco cuando estaba clavando tablas en el exterior de su casa y al quinto le cayó una rama cuando daba de comer a sus animales.
"Una joven de 15 años murió en un accidente de auto cuando volvía de la playa tras pasar vacaciones en Caroina del Norte", manifestó la funcionaria de emergencia Patty McQuillan. "Los semáforos en el cruce" donde ocurrió el choque "no estaban funcionando, no había electricidad", agregó.
En Virginia murieron otras dos personas, según autoridades. Una de ellas fue el niño de 11 años, al que le cayó un árbol en un complejo de apartamentos en Newport News. El otro muerto fue un hombre, aplastado dentro de su auto por un árbol que cayó, en Brunswick County.
Mientras, el viernes murió un surfista en Florida mientras corría peligrosas olas. Las autoridades investigan las causas concretas de su fallecimiento.
El rumbo previsto para el ciclón Irene lo lleva por toda la costa este de Estados Unidos hacia el norte, pasando cerca de Washington, Nueva York y Boston, un corredor densamente poblado donde viven unos 65 millones de personas.
FUENTE: AP y Noticias Argentinas



