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El presidente dijo que no se irá del poder antes de las elecciones de setiembre. El Ejercito se comprometió a levantar el estado de emergencia si la población abandona las calles.

Miles de egipcios enfurecidos tomaron las calles tras el anuncio de Mubarak de quedarse

Miles de egipcios se lanzaron nuevamente a las calles y colmaron la plaza Tahir sumidos en la

decepción y la bronca tras el anuncio de Mubarak, quien reiteró que permanecerá en el poder hasta

las elecciones de septiembre. En tanto, el Ejército emitió un comunicado en el que pidió el cese de

las protestas y se presentó como garante de la transición.

Mientras cientos de miles de manifestantes se movilizan por El Cairo y otras ciudades del

país, en un comunicado divulgado poco antes de mediodía local, el Consejo Superior de las Fuerzas

Armadas, presidido por el ministro de Defensa, Mohamed Husein Tantaui, exigió el fin de las

protestas, que hoy entran en su jornada 18ª, para recuperar la normalidad en el país árabe.

Los militares se comprometieron a levantar el estado de emergencia, una de las exigencias

clave de la oposición, siempre y cuando los manifestantes dejen las calles y regresen a sus casas.

"El estado de emergencia se levantará tan pronto como terminen las actuales circunstancias",

reza el comunicado. Los generales también han prometido elecciones libres y justas pero sin

concretar una fecha para celebrarlas.

Ayer, Mubarak había anunciado en un discurso televisivo que permanecería en su cargo hasta

las elecciones de septiembre próximo, aunque indicó que transferiría algunos poderes Suleiman, el

primero en ocupar el cargo en el régimen que lleva 30 años.

El discurso de Mubarak fue seguido por cientos de miles de personas en la plaza Tajrir de El

Cairo, quienes gritaban "que se vaya", en una jornada en la cual circularon versiones de que el

mandatario renunciaría al cargo.

"Les hablo desde lo más profundo de mi corazón y estoy muy orgullosos de ustedes", dijo

Mubarak en referencia a los miles de jóvenes y agregó: "Estoy escuchando sus reclamos."

El mandatario egipcio pidió perdón a las familias de los más de 300 muertos desde que

iniciaron las protestas, aseguró que no dudará "en castigar a los responsables de la violencia" y

afirmó que "la sangre de los muertos por la violencia no será en vano".

"He delegado parte del poder al vicepresidente, los poderes del presidente de acuerdo a la

Constitución", dijo Mubarak.

En medio de gritos de protestas en la plaza Tajrir, Mubarak prometió "una transición pacífica

hasta septiembre". Mientras, los manifestantes mostraban sus zapatos en señal de protesta.

"No voy a aceptar ser sujeto de la presión extranjera", afirmó Mubarak, en clara alusión a

Estados Unidos, cuyo presidente, Barack Obama, hoy "estamos siendo testigos de la historia, de las

transformación en Egipto y la gente exige el cambio".

El presidente egipcio reiteró que "no voy a participar en las elecciones, cumpliré con las

responsabilidades de proteger la Constitución y el pueblo hasta la transferencia de poder, en forma

pacífica" luego de las elecciones de septiembre.

Además dijo que encomendó modificar seis artículos de la Constitución. "Estoy decidido a

cumplir todas las promesas", señaló, al tiempo que aseugró que "ha comenzado un diálogo nacional,

debemos seguir ese camino".

En ese sentido, explicó que se avanzará en eliminar la ley de Emergencia, vigente desde 1981

y uno de los principales reclamos de la oposición, "en el momento en el cual se reanude la

estabilidad".

Mubarak llamó a "restablecer la confianza entre entre los egipcios, en la economía", tras

admitir que la situación nacional es "difícil" y "no podemos permitir que esto continúe porque daña

día a día la imagen del país".

Tras el discurso de Mubarak, el vicepresidente egipcio dijo en otro discurso televisivo que

está comprometido a garantizar una "transición pacífica" y ratificó la continuidad del "diálogo

político".

Al igual que Mubarak, el hasta ahora Jefe de los Servicios de Inteligencia, se refirió a los

jóvenes y habló de "revolución de los jóvenes", a quienes instó a "volver a sus casas, a sus

trabajos, el país los necesita".

"No escuchen a la televisión por satélite que no tiene ningún otro objetivo que propagar el

caos, escuchen a sus conciencias y el sentido comun", pidió Suleimán, abonando la teoría

gubernamental de la supuesta infiltración de extranjeros.

Varios cientos de miles de personas siguieron atentamente el discurso de Mubarak en la plaza

de la liberación, tras lo cual gritaron "Mubarak fuera" y "Nada a Omar Suleiman", lanzando los

zapatos al aire zapatos en señal de repudio.

Al pedido de Suleiman, miles contestaron "Omar, andate. Nosotros no nos vamos".

"Somos más de tres millones hoy acá", afirmó Yasser, de 37 años, escritor que trabaja en

publicidad. "Desde esta noche se unieron a nosotros todos los escépticos que todavía no creían en

la eficacia de nuestra protesta", agregó, citado por la agencia de noticias ANSA.

En la 17ma. jornada de protestas populares en El Cairo y otras ciudades del país se sumaron

en la capital miles de abogados, médicos y enfermeros que dejaron sus tareas.

Tras el discurso del presidente egipcio, Hosni Mubarak, en el que delegó algunos poderes a su

vice pero no renunció, miles de manifestantes furiosos se dirigieron rumbo al edificio de la

televisión estatal en El Cairo.

La oposición prevé para hoy en la plaza central una nueva manifestación masiva, llamada "de

los millones de personas" o "de los mártires", en homenaje a las personas muertas en las protestas,

302 según estimaciones de Human Rights Watch.

Tras el discurso de Mubarak, la proscripta Hermandad Musulmana reaccionó con críticas a la

renuncia incompleta del jefe de Estado al poder presidencial.

"Su discurso es frustrante e ignora la voluntad popular", señaló Helmi al-Gazzar, alto

miembro del movimiento en Egipto, informó la agencia DPA.

"No hay garantía para sus palabras, porque los poderes delegados a Suleiman pueden ser

cancelados según los poderes otorgados a él por la Constitución", explicó.

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