Miles de personas volvieron a exigir este domingo en El Cairo la renuncia del presidente egipcio
Hosni Mubarak y de su nuevo gobierno, en el sexto día de una rebelión que ya dejó más de cien
muertos y que adquirió visos de caos con saqueos y numerosas fugas de presos, muchos de ellos
islamistas.
"El pueblo quiere la caída del régimen", "¡Mubarak vete!", coreaban los manifestantes
congregados en Midan Tahrir, la "Plaza de la Liberación", en el centro de la capital, que vive
desde el martes al ritmo de una revuelta que se extendió a las principales ciudades del país.
Laicos, islamistas, jóvenes y ancianos se codeaban en estas protestas sin precedentes desde
que Mubarak llegó al poder en Egipto, en 1981.
Las consignas también exigían la renuncia del vicepresidente Omar Suleiman y del primer
ministro Ahmed Shafiq, ambos militares, nombrados la víspera en el marco de una remodelación
ministerial con la que Mubarak esperaba contener la explosión de descontento social.
Por la mañana, Mubarak visitó el centro de operaciones de las Fuerzas Armadas para seguir la
evolución de las medidas de seguridad, indicó la televisión estatal.
Una de las primeras medidas de las nuevas autoridades fue prohibir este domingo la televisión
qatarí Al Jazeera, que estaba cubriendo ampliamente las protestas.
El ministro de la Información "ordenó que cierre (...) Al Jazeera en la República Arabe de
Egipto, se anulen sus permisos y se retiren los carnés de prensa de sus empleados a partir de hoy"
(domingo), indicó la agencia oficial MENA.
La cadena emitió poco después un comunicado en el cual afirmó que la medida pretende "acallar
al pueblo egipcio". (NA)
