Bella, inteligente y rebelde, ¿qué más se le puede pedir a Camila Vallejo, la líder de los estudiantes chilenos que tiene en vilo al gobierno de Sebastián Piñera?
Más fuerte que el Pisco Sour

La intransigente joven de 23 años es estudiante de Geografía y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Su combatividad la lleva en la sangre: es nieta de un guerrillero del Movimiento Izquierdista Revolucionario (MIR) e hija de los militantes comunistas Reinaldo Vallejo y Mariela Dowling.
Por estos días saltó a la fama por su lucha para que la educación chilena sea pública y gratuita, pero más allá de su pureza ideológica, el mundo comenzó a suspirar por su inocultable belleza.
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Admirada y odiada con la misma intensidad, su imagen de hippie irreverente y su lengua filosa despierta pasiones hasta en las redes sociales: una funcionaria tuvo que dimitir al twittear que “Se mata a la perra y se acaba la leva”, misma frase infeliz que pronunciara Augusto Pinochet, poco después del golpe de Estado de 1973, al referirse al derrocado presidente constitucional Salvador Allende.
Hasta una página en Facebook insta a asesinarla, otras a amarla.
La Camila es militante de la oz y el martillo y como tal dice admirar al presidente de Bolivia Evo Morales. Desde el altiplano vuelven también los elogios hacia ella. El vice de Evo, Álvaro García Linera le declaró reciente y públicamente su amor: "Esa hermosa líder... Todos estamos enamorados de ella".
Producción Periodística: Fabricio Panella Vidal