Mayo -el quinto mes del año en el calendario gregoriano y que comienza mañana- era para los antiguos romanos "maius" y su nombre parece provenir de la diosa romana Maia, llamada originalmente Bona Dea, cuyo festival se celebraba en este mes. No tuvo una vida fácil, ya que según algunas versiones su padre intentó violarla varias veces; y en otros, su marido le dio una paliza tal que la mató. Esta su fascinante mitología.
Maia, la diosa hostigada

Maia -a quien también llamaban Fauna, por ser hija de Fauno, según la mitologia romana (Pan, para los griegos)- es la diosa de la fertilidad, la castidad y la salud (muchos enfermos eran tratados en su templo con hierbas medicinales).
Se la representa, normalmente, sentada en un trono y sosteniendo una cornucopia. Su atributo es la serpiente, símbolo de curación, por lo que en su templo en Roma se conservaban serpientes consagradas. Su imagen se encontraba frecuentemente en las monedas romanas antiguas.
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Se la invocaba para pedir por la salud y la liberación de la esclavitud; o, las mujeres, por su fertilidad. Su culto era muy antiguo e incluía ritos reservados exclusivamente a las mujeres.Se sabe, por muchas citas, que ya los romanos celebraban una fiesta el 1º de mayo dedicada a Bona Dea.
Su atributo es la serpiente, símbolo de curación. En esas fiestas exclusivas para mujeres se homenajeaba a la sacerdotisa de Maia acompañada de sus damas vestales en un templo decorado con flores y plantas, de las que se excluía el mirto ya que, según la tradición, fue golpeada hasta la muerte por Fauno con una rama de este árbol.
Según algunos unos, su padre quería mantener relaciones sexuales con ella. No lo consiguió ni siquiera emborrachándola ni azotándola con vergajos de mito. Sólo logró sus objetivos convirtiéndose en serpiente.
Al decir de otros otros, Maia era una mujer hacendosa, hábil y púdica. En una ocasión encontró un cántaro de vino y llevada por la curiosidad bebió y se emborrachó. Su marido entonces montó en cólera y le dio una paliza tal con un vergajo de mirtos que la mató. Esto provocó los remordimientos de Fauno de modo que erigió un santuario a su mujer y le confirió honores de divinidad.
En las fiestas en honor de Maia se sacrificaba una cerda y se servía leche con miel o vino cuidando de no nombrarlo por su relación con las desgracias de la diosa. Este tabú pudo derivarse de una antigua prohibición en Roma, en aquellos tiempos ya derogada, según la cual las mujeres no podían beber vino bajo pena de muerte.
El 1º de mayo de cada año se celebra en numerosos sitios del mundo y, en particular, de la Península Ibérica, una fiesta que se caracteriza principalmente por la exhibición de niñas o jóvenes en altares o tronos con su corte.