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El diseñador industrial Natan Burta creó un emprendimiento que recicla bicicletas en desuso. Por ahora, se comercializan por Internet, en el Malba y en un local, entre $ 1.700 y $ 2.400. ¿Cuál te comprarías?

Llegaron las bici ecológicas

Luego de viajar por diversos países y de vivir tres años en Australia, el diseñador industrial Natan Burta volvió a la Argentina a fines de 2009 convencido de que la bicicleta es el medio de transporte más sustentable y accesible para moverse en la ciudad. Siendo él mismo un fanático de las bicis, realizó junto a un socio (Alejandro Sanguinetti, otro diseñador argentino que había vivido en el exterior), un pormenorizado estudio de mercado.

Descartada la idea de montar una fábrica propia de bicicletas, por el gran capital que requiere, los socios descubrieron una oportunidad en los lotes de rodados en desuso que acumulan las bicicleterías de barrio. "Son bicis de excelente calidad que, al no poder reinsertarse en el mercado, se destinan a escombros y rellenos sanitarios. Con el agravante de que muchas de sus piezas contienen cromo, una sustancia potencialmente tóxica", cuenta Natan.

Según el emprendedor, rescatar estos rodados y someterlos a un proceso de limpieza, desoxidación y eliminación del cromo, provoca un triple beneficio para el ambiente: se evita generar más basura, se reemplaza el cromo por acero inoxidable y se impulsa la bicicleta como medio de transporte urbano.

Así, los emprendedores crearon Monochrome, bajo el concepto de brindar una identidad marcaria asentada en sólo dos colores -blanco o negro-, a bicicletas de diferentes marcas, colores y tamaños. Invirtieron u$s 20.000 en el estudio de mercado, el desarrollo de la marca y la página web, el alquiler de una oficina-taller y los primeros prototipos.

Si bien su socio decidió vender su parte y abrirse del proyecto, Natan continuó y presentó el plan de negocios al concurso BiD in Challenge. La competencia es organizada anualmente por la ONG holandesa Business in Development junto a otras organizaciones como Fundes Argentina, la CAF (Corporación Andina de Fomento) y la asociación civil Nuevos Aires. Su objetivo es premiar a empresas existentes y start-ups que generen rentabilidad para sí mismas y para su cadena de valor, ayuden a mejorar la calidad de vida de sus comunidades y cuyos procesos, tecnologías, servicios y productos contribuyan a mitigar el efecto invernadero y reducir el daño ambiental. La firma fue una de las finalistas y recibió $ 13.000 más un programa de mentorías gratuitas con una red de empresarios y consultores.

Además, Monochrome fue designado "embajador Nokia 2010" por la compañía finlandesa de telefonía celular, y recibió un aporte de $ 50.000, que se usaron para adquirir un primer lote de bicicletas a reciclar. Por otra parte, la compañía también fue seleccionada para participar de Buenos Aires Emprende, un programa del Ministerio de Desarrollo Económico porteño que apoya a nuevos emprendedores hasta 24 meses de la constitución formal de la empresa que generen valor, empleo y apliquen innovaciones tecnológicas en la Ciudad. Mediante este programa, la compañía recibe tutoría y asistencia técnica por parte de Fundes, una de las entidades patrocinantes, y un Aporte No Reembolsable (ANR) de $ 30.000, con el compromiso de invertir una contraparte.

Una segunda oportunidad

La esencia de Monochrome consiste en dar otra oportunidad a las bicicletas destinadas a la herrumbre o los rellenos. Se rescatan los cuadros, el corazón mismo de los rodados, y se reparan o agregan accesorios como manubrios, asientos de cuero, pedales reforzados, portaequipajes. Las ruedas son del mismo color que la bicicleta. Los neumáticos son fabricados por una compañía local, que los desarrolló especialmente en blanco. Según el modelo, se puede agregar una canasta delantera y un sistema de iluminación con dínamo que permite cargar el celular mientras se pedalea.

Actualmente hay cuatro modelos: Ninette, Lorette, Francois y Bernard (dos de hombre y dos de mujer). Son esencialmente bicicletas de paseo, no se fabrican playeras, mountain ni de competición. La mayoría proviene de bicis fabricadas en las décadas del '50 al '70, por grandes marcas como Aurorita y Legnano. Son los remanentes que hoy manejan las bicicleterías de barrio.

"Cada bicicleta tiene aproximadamente 500 piezas: tuercas, pernos, rayos, cable para frenos, cadena. Tuvimos que hacer alianzas con unos 100 proveedores diferentes. Cada uno hace su trabajo y, en nuestro taller, hacemos el ensamblado final y el control de calidad", dice. "Entre nuestra materia prima, que son las bicicletas viejas, y el producto terminado, quintuplicamos su valor, que está puesto principalmente en la mano de obra", agrega el emprendedor.

Por el momento, las partidas de bicicletas recicladas son limitadas (hoy se venden unas cinco por mes y a fin de año serán 20). Cada modelo se produce a pedido del usuario y la mayoría de las ventas se realizan por Internet (www.monochrome.com.ar) y el plazo de espera es de 20 días. Los usuarios pueden elegir los accesorios y terminaciones para tunear la suya. Muchos de ellos traen su propia bicicleta familiar para ser reciclada, con lo que el trabajo es esencialmente artesanal y a medida.

Entre los planes del emprendedor está la creación de una segunda marca de bicicletas nuevas, que se fabricarán en un taller tercerizado. Un paso más allá está el lanzamiento de una línea de accesorios. También hay un plan de replicar el negocio en otras localidades, utilizando remanentes de bicicletas en cada zona. Trasladar el producto terminado de un lugar a otro sumaría una huella de carbono por el consumo de combustible, que no se condice con el espíritu sustentable del proyecto.

María Gabriela Ensinck - El Cronista

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