El dueño de un bar en España sufrió las consecuencias de un fumador iracundo que no quiso apagar sucigarrillo: terminó con la cabeza rota y con 16 puntos de sutura.
Ocurrió en la ciudad española de Cáceres. El propietario de un bar echó a un cliente que estaba
fumando y este le lanzó un objeto contundente.
Le rompieron la cabeza por pedir a un cliente que apagara el cigarrillo
