Apocalipsex es un manual para traducir a la mujer y ser un seductor. "Para conquistar a una mujer, todo hombre debe ser un ganador", señala el autor.

La seducción en diez mandamientos

Por UNO

Después de los éxitos cosechados con Sex Code y

Sex Crack, traducidos a varios idiomas entre ellos el chino mandarín, el valenciano Mario

Luna publica

Apocalipsex, una "biblia" del cortejo que, con tan sólo diez mandamientos, el "maestro de

la seducción" asegura que sacará al galán que todos los hombres llevan dentro.

"Se acabaron las excusas. Cualquiera puede convertirse en un seductor, sólo hay que aprender

la técnica, conocer cómo funciona la psicología femenina y sobre todo, convencer a tu mente

subconsciente de que eres un conquistador", explicó Luna en una entrevista a Efe.

Con un lenguaje sencillo y directo, y con muchas dosis de humor, Luna descodifica en poco más

de 200 páginas los mecanismos de atracción de la mujer, para que cualquiera pueda convertirse en un

verdadero adonis.

"El objetivo del libro no es que los hombres aprendan a ser seductores, sino que se

conviertan en seductores, de la forma más rápida posible. La cuestión no es saber, sino ser",

sostiene.

Con principios como "Créetelo", "Traduce a la mujer" o "Impón tu presencia", este valenciano

invita a cualquier hombre a convertirse en un "ganador ganado", un concepto esencial que, según

afirma, "casi ningún hombre conoce".

"Para conquistar a una mujer, todo hombre debe ser un ganador, es decir, tiene que

presentarse como un tío con iniciativa, con liderazgo, alguien que no se engaña y que no busca la

aprobación de nadie, alguien seguro de sí mismo", señala.

"Pero al mismo tiempo, la mujer tiene que percibirle como un ganador que sea ganable, como

alguien que puede ser conquistado. La mujer tiene que sentir que el ganador es un reto, pero que

puede conseguirle, ella y ninguna otra más. Es lo que se llama un ganador ganado", añade.

Y es que, según Luna "la seducción es un arte que se aprende", sólo es necesario tener un

maestro con el que instruirse.

"No existen seductores con un don innato. Esa gente que parece que seduce de forma natural,

lo ha aprendido antes, ya sea por la educación recibida en casa, porque se ha rodeado de amigos

'guays' o porque ha tenido experiencias con otras mujeres a una temprana edad y ha aprendido de

ellas", afirma. Algo que no le ocurrió a este escritor de 34 años.

"Yo era la antiseducción en persona, no besé a una chica hasta los 19 años. Me acuerdo de un

día que estuve con una chica que me encantaba, estuvimos besándonos por la cara, el cuello, y fui

incapaz de darle un pico. Estaba frustrado, hasta que me puse las pilas y todo cambió", recuerda, y

ahora, dice, no se queja.

Es por eso que ahora se dedica a enseñar todo lo aprendido en estos últimos años. "Yo escribo

para los hombres que son como yo hace quince años, para aquellos que todavía no conocen el lenguaje

de la seducción, para aquellos que quieren cambiar y tener éxito", concluye.