El organismo llamó a la comunidad internacional a estar atenta para preservar el derecho a la vida, la libertad y la seguridad. A la par, en la embajadas de ese país piden la renuncia del líder árabe.

La ONU denunció crímenes contra la humanidad por la represión a los manifestantes en Libia

Por UNO

La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, advirtió este martesa las autoridades libias que "los ataques sistemáticos contra la población civil podrían

considerarse crímenes contra la humanidad".

Entre tanto, numerosos diplomáticos libios de alto rango desertaron el régimen de Muamar

Gaddafi en protesta contra la muerte de civiles y el uso de la fuerza aérea contra los

manifestantes en Libia, escenario de una revuelta popular sin precedentes.

La voz de la ONU

"La brutalidad con que las autoridades libias y sus mercenarios tiraban con balas reales

contra los manifestantes pacíficos es inadmisible", indicó Pillay en un comunicado.

"En este momento, estoy sumamente preocupada por la pérdida de vidas", agregó.

"La comunidad internacional debe estar unida en la condena de tales actos y debe de adoptar

compromisos inequívocos para asegurarse de que se hará justicia para las miles de víctimas de la

represión", subrayó.

"El Estado tiene la obligación de proteger el derecho a la vida, la libertad y la seguridad".

Abandono del régimen

El embajador adjunto de Libia ante la ONU, Ibrahim Dabbashi, exigió la dimisión de Kadhafi, a

quien acusó de "genocidio". La misión diplomática libia ante las Naciones Unidas anunció la ruptura

con el régimen, explicó a

The New York Times Dabbashi, quien no pudo confirmar la postura del embajador Abdurrahman

Shalgham, a quien no ve desde el pasado viernes.

El domingo, el representante permanente de Libia ante la Liga Arabe, Abdel Moneim al Honi,

abandonó ese puesto para "unirse a la revolución" que tiene lugar en el país.

Altos responsables en Australia, China, India y Malasia rompieron relaciones con el líder

libio, afirmando que la matanza había ido muy lejos y que para el pueblo, Kadhafi había perdido

toda legitimidad.

"Mi renuncia se debe a la violencia masiva contra civiles en mi país", declaró el embajador

libio en India, Ali al Essawi.

"Ayer (por el lunes) comenzaron a utilizar aviones para bombardear a civiles que se

manifestaban pacíficamente. Esto es inaceptable", agregó.

Al Essawi pidió a la comunidad internacional y a los miembros del Consejo de Seguridad de la

ONU que se reunirán este martes en Nueva York que impongan una zona de prohibición de vuelos en su

país, similar a la que se instauró en 1991 durante la era de Sadam Hussein en Irak, después de la

primera Guerra del Golfo.

La embajada de Libia en Australia rompió sus relaciones con Trípoli, anunció el consejero

cultural de la legación, Omran Zwed, al diario The Australian.

En Malasia, el personal de la embajada libia condenó la "masacre" de manifestantes opuestos

al gobierno, y retiró su apoyo a Kadhafi.

"No somos leales a él (Kadhafi), somos leales al pueblo libio", declaró el embajador, Bubaker

al Mansori, a la AFP.

El lunes, un alto diplomático libio destacado en China, Husein Sadiq al Musrati, renunció a

su cargo durante una entrevista en vivo y en directo en el canal de televisión qatarí Al Jazeera,

mientras se recibían informaciones no confirmadas de que el embajador libio en Bangladesh también

había dimitido.

A pesar de una breve aparición de 22 segundos en televisión el lunes, el poder de

Kadhafi se resquebraja. Varios pilotos de combate renunciaron, negándose a bombardear a los

manifestantes.