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Las lluvias de Teresópolis ya se cobraron 506 vidas. Socorristas excavan en busca de más sobrevivientes. Alertan que las lluvias continuarán en mayor intensidad. Es uno de los peores desastres naturales de Brasil. La tragedia en fotos.

La catástrofe de Río provocó ya más de 500 muertos y se esperan más lluvias

Rio de Janeiro, 14 enero (AFP-NA)- Los pobladores de la región montañosa de Rio de Janeiro,devastada por las torrenciales lluvias que dejaron más de 500 muertos, enfrentaban nuevas búsquedas

de cuerpos este viernes y la ansiedad de una jornada en la que se anuncian fuertes precipitacionesque amenazan con más derrumbes.
Esta región serrana ubicada 100 km al norte de la ciudad de Rio de Janeiro fue escenario dela peor catástrofe natural provocada por lluvias en Brasil, un escenario de devastación dondefamilias y equipos de rescate continuaban rastreando la zona este viernes para recuperar loscuerpos que aumentan el saldo fatal hora a hora. Torrenciales lluvias la madrugada del miércoles provocaron deslizamientos de tierra y ríosde barro que arrastraron todo lo que encontraron a su paso, incluidas casas donde los pobladoresdormían.  Al menos 506 personas murieron en los municipios de Nova Friburgo, Teresopolis, Petropolis ySumidouro, según informaron las alcaldías y servicios de Defensa Civil; y los cuerpos debíancomenzar a ser enterrados. La región fue puesta en estado de alerta después de que los servicios meteorlógicasprevinieron a los bomberos de que esperaban fuertes lluvias, reportó un fotógrafo de la AFP enTeresopolis. La noche del martes al miércoles, la zona recibió en apenas ocho horas el volumen de aguaesperado para todo el mes, el más lluvioso del año, lo que desató la catástrofe, explicó a la AFPel coordinador del laboratorio de Hidrología de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, PauloCanedo. "Lo que nos está angustiando a la presidenta (Dilma Rousseff) y a mí son las próximas horas,los próximos días. Porque la previsión de lluvias no es tranquilizadora", advirtió el gobernador deRio, Sergio Cabral, en rueda de prensa junto a la mandataria brasileña, con la que visitó el áreael jueves. El gobernador llamó a la población a dejar sus casas en las zonas de peligro, "porque hayáreas donde hay riesgo de deslizamientos, de desbordamiento de ríos, y ese es un llamamiento quehacemos en función de una previsión para los próximos días que no es tranquilizadora", dijo. Y mientras cientos de personas todavía buscaban a sus familiares o intentaban reconocerlosen morgues improvisadas en locales públicos como una Iglesia y una comisaría, en la ciudad decatástrofe, una de las más afectadas, comenzaron el jueves los entierros de los cuerpos de losprimeros muertos, que se extendieron en la noche. Entre las víctimas hay "muchos niños y también ancianos", que son los que más difícilmentepodían protegerse cuando las trombas de agua y lodo se llevaron las casas por delante, dijo elalcalde de catástrofe, Jorge Mario Selacek. "No tienen noción de lo duro que es ver llegar tantos cuerpos de niños... Es horrible", dijoa la AFP un bombero en catástrofe Gimnasios deportivos se han convertido en centros de acogida delas personas que lo perdieron todo. Se estima que 10.400 personas tuvieron que dejar sus casas enla región, mientras comenzaban a llegar a la zona ayudas y alimentos. Los servicios de salud de todo el país pidieron donación de sangre y la Marina anunció un hospital de campaña. El saldo de fallecidos no es definitivo, ya que las búsquedas bajo capas de lodo son arduasy continúan. "A algunos lugares del interior no se consiguió llegar todavía", informó a la AFP unaportavoz de la alcaldía de catástrofe, donde al menos 15 barrios de casas de montaña sufrieron porinundaciones y aludes desde las altas montañas.

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