La cara de la impotencia

Por UNO

Por Javier Polvani

Enviado Especial de UNO a Chile

Santiago fue este miércoles una ciudad sitiada. Por momentos era imposible respirar en el centro de la ciudad por los químicos mezclados con el agua que lanzaban los camiones hidrantes de los carabineros, sólo preocupados por dispersar a miles de manifestantes interesados en concentrarse para hacer oír con mayor fuerza sus voces.

“Este es un gobierno que escucha”, replicó el presidente Sebastián Piñera contra las protestas. Pero los movimientos que están en las calles manifestándose pretenden cambios profundos en la estructura social y económica del país, no se conforman con el oído de un presidente cuyo nivel de aceptación ciudadana es el peor de toda la historia democrática post dictadura de Augusto Pinochet en el país trasandino.

Paradójicamente, Piñera fue el mandatario nacional que mejor concepto alcanzó entre los chilenos desde la caída del tirano. Fruto de la impresionante operación de marketing que montó el líder de la derecha trasandina en el rescate de los 33 mineros atrapados a más de 500 metros de profundidad en la mina San José del Desierto de Atacama, en octubre de 2010.

Más del 75% de los chilenos bramaron a favor del Presidente en aquel momento. Pero cuando se enfrió el efecto del marketing, quedó develada la incapacidad del mandatario para resolver los requerimientos de los chilenos que lo amaron por la actitud asumida frente a la desesperante situación de los trabajadores atrapados en la mina.

En Chile se siguieron muriendo mineros en minas precarias. Y las promesas de reconstrucción de los daños causados por el terremoto de febrero del año pasado no se cumplieron. Tampoco se registraron medidas con efectos sobre la estructura social. Y nada hizo el Presidente para cambiar el sistema educativo, caracterizado por la exclusión.

Estos días, con miles de personas en las calles pidiendo a gritos, cacerolazos y piedrazos tener un país más justo, el Presidente apeló a culpar a las administraciones de la Concertación de centro izquierda que lo precedieron en La Moneda por todos los males que aquejan a la sociedad.

La respuesta de los indignados fue la profundización de las protestas al mismo tiempo que crecen las acusaciones contra el mandatario “por favorecer los negocios de los amigos”, como dijeron a UNO Juan Manuel e Ignacio, estudiantes de Derecho y Publicidad de la Universidad de Chile, que participan de la toma del edificio de la casa de estudios. Ahí le endilgan a Piñera evitar cambios en el sistema educativo público para favorecer a los capitales que tienen intereses en la oferta privada.