Bengast, Libia, 8 marzo (AFP-NA) - La guerra civil en Libia se desarrollaba el miércoles en el
frente militar -con nuevos bombardeos contra posiciones rebeldes- y en el diplomático, con un apoyo
creciente -incluso de países árabes- para imponer una zona de exclusión aérea que impida a la
aviación de Muamar Gadafi atacar a la población.
Un portavoz insurgente indicó por otro lado que allegados de Gadafi habían ofrecido
negociar, pero que la propuesta fue rechazada; el régimen libio desmintió esa información,
calificándola de "tontería".
El presidente del opositor Consejo Nacional instalado en el bastión rebelde de Bengasi (1.000
km al este de Trípoli), Mustafá Abdeljalil, dejó sin embargo la puerta abierta a un compromiso, al
afirmar que si Gadafi se exiliaba, el nuevo poder se abstendría de iniciarle un proceso.
"Estamos a favor evidentemente de poner fin al baño de sangre, pero primero Gadafi debe
renunciar y después debe partir, y en ese caso no iniciaremos acciones penales contra él", dijo
Abdeljalil, que fue ministro de Justicia de Gadafi antes de plegarse a la insurrección que estalló
el 15 d efebrero.
La aviación leal a Gadafi volvió a atacar la zona del puerto petrolero de Ras Lanuf (300 km
al suroeste de Bengasi).
Por la mañana hubo dos bombardeos, el segundo de los cuales impactó en un edificio de dos
pisos, al que la arrancó la fachada de la planta baja, comprobó un periodista de la AFP.
Miembros de las fuerzas insurgentes se precipitaron inmediatamente hacia el lugar, pero no
se ha dado parte de víctimas hasta el momento.
Las tropas de Gadafi rodeaban por otro lado la ciudad de Zenten, unos 120 km al suroeste de
Trípoli, controlada por la oposición, indicó a la AFP Florent Marcie, un director de documentales
francés contactado por teléfono en esa ciudad. La opción de decretar una zona de exclusión aérea
sobre Libia ganaba apoyos internacionales
Las monarquías árabes del Golfo se declararon el lunes a favor de esa opción, y este lunes
lo hizo el jefe de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), el turco Ekmeleddin Ihsanoglu.
"Nos unimos a los que piden establecer una zona de exclusión aérea y pedimos al Consejo de
Seguridad de la ONU que asuma sus responsabilidades en ese sentido", declaró Ihsanoblu.
La OCI está integrada por 57 países musulmanes, con una población total de más de 1.000
millones de habitantes.
Fuentes diplomáticas indicaron que Francia y Gran Bretaña están elaborando un proyecto de
resolución que será sometido rápidamente a la aprobación de los quince miembros del Consejo de
Seguridad de la ONU.
"Hay un sentimiento de urgencia. No podemos dejar que la población sea aplastada sin hacer
nada", dijo una de esas fuentes.
La aprobación de esa resolución debería vencer sin embargo las reticencias de Rusia y China,
dos de los cinco miembros permanentes del Consejo, que disponen de derecho de veto. Rusia dijo que
estaba en contra de toda injerencia militar extranjera en Libia.
En Washington, la presión aumentaba en torno a tres opciones: aportar una ayuda militar a
los insurgentes, crear una zona de exclusión aérea o destruir las pistas de los aeropuertos.
"Quiero enviar un mensaje muy claro a los colaboradores del coronel Gadafi. Son ellos los
que deben elegir como actuarán en el futuro. Tendrán que rendir cuentas por cualquier acto de
violencia que ocurra", dijo el presidente Barack Obama.
El canciller libio acusó a Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia de "conspirar" contra
Libia para dividirla.
La ONU nombró por otro lado al ex ministro jordano de Relaciones Exteriores, Abdelilá al
Jatib, al frente de una misión que deberá entablar "consultas urgentes" con las autoridades libias
y hacer una "evaluación" de la situación humanitaria.
Fuentes diplomáticas de la Unión Europea indicaron el lunes que Europa preparaba nuevas
sanciones financieras contra Libia, especialmente contra la Autoridad Libia de Inversiones (LIA),
un fondo soberano que gestiona los ingresos petroleros y posee participaciones en numerosas
empresas europeas.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, advirtió que "ataques generalizados
y sistemáticos contra poblaciones civiles pueden constituir crímenes contra la humanidad".




