Al menos 58 personas murieron y casi dos centenares resultaron heridas al estallar este martes dos bombas dirigidas contra grupos chiítas de Afganistán.
En el atentado más mortífero, un atacante suicida se inmoló en Kabul en medio de una multitud de hombres, mujeres y niños que se encontraban en el santuario Abul Fazl para la festividad de la Ashura, en la que conmemoran a su mártir Hussein, nieto del profeta Mahoma.
El santuario, cercano al palacio presidencial, estaba lleno de fieles tanto en su interior como en el patio, donde uno de los testigos dijo que el atacante estaba en una de las colas e hizo detonar los explosivos al llegar a una de las puertas del centro religioso, señaló la agencia Europa Press.
Sayed Kabir Amiri, responsable de los hospitales de Kabul, declaró a la prensa que habían muerto 54 personas y resultado heridas otras 160 en el primer ataque sectario de importancia desde la caída de los talibanes hace una década.
"Fue una explosión muy poderosa", dijo Mahood Khan, quien está a cargo del santuario Abul Fazl. "La comida quedó desparramada por todas partes. Todo estaba fuera de control. Todo el mundoestaba llorando, gritando. Fue un desastre".
La explosión “fue muy fuerte. Mis oídos quedaron sordos", relató Mustafa, un comerciante que se encontraba en el lugar.
"Había humo y el suelo de la capilla estaba rojo de sangre. Había gente tirada por todas partes."
En el día santo de los chiítas, otras cuatro personas murieron y más de veinte recibieron heridas en otro atentado perpetrado en la ciudad norteña de Mazar-i-Sharif.
En este caso, la bomba había sido atada a una bicicleta y se la hizo detonar cuando pasaba un convoy de chiítas que se dirigía hacia la zona donde se realizaría la fiesta local de Ashura.
A diferencia del vecino Pakistán, en Afganistán son raros los ataques contra chiítas por motivos religiosos. Horas después de los atentados, ningún grupo se había atribuido la responsabilidad por las explosiones.
Los talibanes emitieron un comunicado en el que condenaron enérgicamente los dos atentados y lamentaron profundamente que afganos inocentes sufrieran las consecuencias.
El presidente afgano, Hamid Karzai, quien se encuentra en Berlín, señaló tras reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, que no había precedentes en el país de atentados de ese calibre.
"Esta es la primera vez que en un día religioso tan importante ocurre un ataque terrorista, de esta horrible naturaleza, en Afganistán”, declaró.
Por su lado, Mohammad Bakir Shaikzada, el principal clérigo chiíta de Kabul, calificó los atentados como un “crimen contra los musulmanes”.
“Nosotros, los musulmanes, nunca olvidaremos estos ataques. Es el enemigo de los musulmanes el que lo está realizando”, agregó sin dar mayores precisiones.
Los chiítas son alrededor del 20% de los 30 millones de habitantes de Afganistán, la mayoría de los cuales pertenecen a la étnia hazara.
Aunque miles de hazaras fueron masacrados por los talibanes durante los combates en la década de 1990, los insurgentes afganos -casi todos sunitas- centraron sus ataques de los últimos años en las tropas de la OTAN y las fuerzas de seguridad afganas.




