El presidente electo de Francia, el socialista Francois Hollande, participó de su primer acto oficial junto al actual mandatario, Nicolas Sarkozy, en una jornada marcada por la campaña para las legislativas y por nuevas declaraciones de dirigentes alemanes sobre la elección francesa y su importancia en la crisis económica de la zona euro.
Dos días después de la elección de Hollande como nuevo presidente, la campaña electoral continúa en Francia de cara a los comicios legislativos que entre el 10 y 17 de junio renovarán la totalidad de las bancas de la Asamblea Nacional, y que podrían condicionar la conformación del gobierno socialista.
A una semana del traspaso y del anuncio de la composición del gobierno de Hollande, el socialista participó junto a su ex rival electoral Sarkozy y sus ministros del tradicional homenaje a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial, 67 años después de la rendición alemana, en el Arco del Triunfo parisino.
Luego de una campaña áspera y repleta de acusaciones cruzadas, Sarkozy y Hollande dejaron de lado sus diferencias con declaraciones respetuosas y cordiales.
“Los franceses votaron, y los dos presidentes, el que aún está en funciones y el que lo será por cinco años, deben estar aquí para el homenaje de la Patria a quienes dieron la vida por ella", declaró Hollande a periodistas en el acto.
"Nos enfrentamos en una elección pero debemos estar juntos en esta ceremonia. Los franceses pueden estar orgullosos de que la República esté unida”, agregó.
Entretanto, desde el equipo de campaña de Hollande se buscó evitar contrapuntos con Alemania, luego de que la jefa de gobierno germana, Angela Merkel, rechazara categóricamente ayer una renegociación del pacto fiscal diseñado junto a Sarkozy para garantizar la estabilidad presupuestaria europea.
"El pacto fiscal está decidido, lo votaron 25 países de la UE y ahora tenemos que seguir trabajando en él", enfatizó Merkel a través de su vocero.
“La poca experiencia que tengo –fui ministro de Asuntos europeos durante cinco años- es que encontraremos un compromiso. Estoy persuadido de que las cosas comenzarán bien, el clima entre Francois Hollande y sus interlocutores europeos es francamente muy bueno”, manifestó hoy el director de la campaña socialista, Pierre Moscovici, a quien la prensa coloca como probable canciller.
No obstante, funcionarios alemanes del partido CDU de Merkel, quien logró imponer al resto de Europa su estrategia anticrisis fundada en el rigor presupuestario y el ajuste, dejaron en claro hoy que las negociaciones que pretende Hollande para incluir medidas que impulsen el desarrollo no serán fáciles.
“Alemania no esta aquí para financiar las promesas electorales socialistas. Si el crecimiento será financiado por nuevas deudas, será Alemania quien tendrá que pagar por la victoria socialista”, lanzó hoy el ministro de Ecología y vicepresidente del partido demócrata cristinano CDU, Norbert Rottgen, en rueda de prensa.
Al tiempo que Peter Altmaier, líder del CDU, estimó que el próximo gobierno francés carecerá de margen de maniobra en materia de política presupuestaria.
“La economía francesa y las finanzas del país se encuentran en un estado precario. Todo país que intente llevar a cabo una política de crecimiento aumentando su déficit tendrá enseguida a los mercados en su espalda y verá aumentar sus tasas de interés. Francia no tiene margen de maniobra”, aseguró Altmaier a periodistas, quien se lamentó por la derrota de Sarkozy.
En su campaña electoral, Hollande manifestó en repetidas ocasiones su intención de revisar el pacto fiscal firmado en marzo con el objetivo de impulsar un programa de crecimiento y empleo y cambiar con ello el rumbo de Europa.
En un espaldarazo a esta propuesta, el presidente de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy, anunció hoy que Hollande, Merkel y los demás líderes del bloques celebrarán una cumbre informal el 23 de mayo próximo para estudiar medidas para estimular el crecimiento.
El anuncio se hizo en medio de creciente descontento en Europa con el ajuste como receta única anticrisis, algo que se reflejó el domingo pasado en las elecciones de Francia y también en las de Grecia e Italia, donde los votantes castigaron a los partidos pro-austeridad.
El primer viaje de Hollande será a Berlín –probablemente el 16 de mayo, un día después de su asunción- para reunirse con Merkel.
Mientras Hollande se prepara para afrontar una nutrida agenda internacional en el primer mes de mandato, el PS no descuida la campaña para la elección legislativa a dos vueltas que tendrá lugar en un mes y donde se deberán renovar los 577 diputados.
Entre los dirigentes socialistas reina la confianza, dado que todas las encuestas auguran una amplia victoria.
Sin embargo, se suceden los llamados a no desmovilizar al electorado para evitar un mal paso que podría condicionar de entrada al futuro gobierno.
De no obtener mayoría, el PS deberá negociar con las otras fuerzas políticas para diagramar su gobierno.
En tanto, las especulaciones en torno a los integrantes del gobierno de Hollande –se estima que será de 30 integrantes con paridad de género-, se centran principalmente en el nombre del primer ministro.
Medios galos coinciden en situar a Jean-Marc Ayrault, alcalde de Nantes y presidente de la bancada socialista en Diputados desde 1997.
En tanto que Martine Aubry, primera secretaria del PS y perdedora de la interna frente a Hollande, una de las políticas preferidas de los franceses, parece relegada a un segundo plano por los numerosos roces que mantuvo en los últimos años con el presidente electo.
Entretanto, la coalición Europa Ecológica-Los Verdes (EELV) anunció hoy que se encuentra dispuesta a participar del gobierno de Hollande, si este, tal como indican numerosos rumores, se inclina por nombrar a algún ministro ecologista.
El EELV (obtuvo un magro 2,3% en la primera vuelta) finalizó hoy un Congreso general en el que el 75% de los 200 delegados asistentes aceptó una eventual participación de los ecologistas en el próximo gobierno.




